Copa del Rey: Barcelona 3 - Levante 0

El Barça pasa de rebote… y de momento

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La conexión Messi-Dembélé basta para tumbar al Levante, que ahora espera pasar a cuartos de final en los despachos.

El Barcelona alcanzó los cuartos de final de la Copa del Rey tras darse un baño de autoestima ante el Levante. Los culés, con un sobresaliente Messi y un afortunado Dembélé, certificaron el pase sin grandes complicaciones frente a un rival manso. Veremos ahora si el duelo que ambos clubes jugarán en los despachos por la alineación indebida de Chumi lo solventan de manera tan sencilla.

Hay que recordar que el Levante anunció que recurrirá la alineación del canterano del Barcelona en el partido de ida cuando estaba sancionado. Pese a estar fuera de plazo su reclamación, el Comité de Competición podría aceptar la reclamación y dejar fuera de los cuartos a los culés. Pero vayamos a lo deportivo.

El partido comenzó con un Barcelona bastante agresivo. El Levante se replegó en su campo esperando poder defender el 2-1 de ida y cerrándose sobre la figura de un Leo Messi que cada vez que aparecía era como un puñal. No en vano, el argentino fue el primero en obligar a Aitor a un gran esfuerzo para evitar el primer tanto tras botar una falta lejana que obligó a dar lo mejor de sí al portero valencianista.

El argentino, poco a poco, fue entrando en combustión, al tiempo que Coutinho seguía en su senda errática. Messi se volvió a tropezar con Aitor en el minuto 24 con otra intervención de mérito tras un pérdida de la zaga visitante que, por cierto, cada vez que era presionada se convertía en un manojo de nervios.

El Barça perdonaba el primer gol nuevamente en una jugada del desatado Messi que Arturo Vidal cabeceaba muy alto. Los culés parecía que acabarían teniendo que acordarse de esas ocasiones, pero se activó la conexión de Dembélé con Leo y eso fue fatal para las esperanzas del Levante.

Messi desencadenado, Dembélé afortunado

Leo robó a los centrales granotas un balón y habilitó a Dembélé para que en una serie de indecisiones donde no consiguieron despejar el balón, el galo se llevase el gato al agua anotando de rebote el primero con mucha fortuna y de rebote.

Un minuto después la historia se volvería a repetir en una contra explosiva en la que nuevamente Messi dejó sólo contra Aitor a Dembélé. El frances regateó al portero y tiró de forma errática, pero la suerte se alió con el jugador que inversímilmente consiguió el segundo gol sin llegar a cumplirse la media hora.

El guantazo fue duro para un Levante que no era capaz de hilvanar una jugada más larga de cinco pases. Al equipo visitante se le había olvidado la alegría y el descaro con el que jugaron la ida y sólo en los balones parados podían tener alguna opción de reengancharse.

No en vano, al borde del descanso, el equipo de Paco López rozó el gol en una serie de rebotes en el área que finalmente despejó sin querer Borja Mayoral. Sin embargo, las sensaciones eran muy malas para los levantinos, que si quieren pasar, tendrán que hacerlo en los pasillos.

Messi siguió a lo suyo en la segunda mitad. El argentino era puro peligro cada vez que tocaba el balón, pero en el tercer gol Dembélé quiso devolverle el favor con una gran asistencia del francés para Semedo y éste a su vez habilitó a Leo para que anotase de sutil picadita el tercero en el minuto 53.

El Barça, al contragolpe, siguió castigando a un Levante que arriesgaba como marca la lógica, pero que carecía de punch. El equipo visitante estaba contagiado del mismo síndrome que un Coutinho que es la sombra de lo que era la temporada pasada. De hecho, Valverde se cargó al brasileño en cuanto pudo para dar acceso a Suárez.

Dembélé pudo certificar el hat-trick, pero sus intentonas se marcharon por centímetros en los minutos finales. Hasta el Levante pudo hacer el gol del honor en el minuto 90, pero Boateng estrelló su remate en plancha en el poste. El Barça cumplió en el campo. Ahora depende de los despachos.

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