Así se fraguó el regreso del Málaga a Primera División
Bajó a los infiernos, esquivó su desaparición, renació y apostó por su cantera, juventud y gente de la casa para volver a Primera División
¡El Málaga vuelve a Primera División ocho años después!
Es difícil de explicar, al menos para el que no lo ha vivido, que un grupo de jóvenes, en su mayoría de la cantera blanquiazul, de la mano de un entrenador que tuvo precisamente al filial en puestos de descenso en Segunda RFEF, sean los artífices de llevar al Málaga CF a Primera División por el camino más difícil y escarpado, unos play off que se decidieron en campo rival, ante el mejor clasificado de todos los posibles, la UD Almería.
Es uno de estos casos con cierto misticismo, con mucha magia, muchas coincidencias, un montón de piezas que parecían desordenadas e imperfectas, acaban encontrando su sitio, su camino, la forma de sacar lo mejor de sí mismos. Y es que el Málaga CF está de vuelta en Primera División, un histórico que hace algo más de una década se codeó entre los mejores en Champions League, tocó el cielo, para tiempo después descender a los infiernos de la tercera división del país.
El Málaga está de vuelta entre los 20 mejores equipos del país. Lo ha hecho con los suyos, con juventud y cantera, con mucha cantera. Muchos pequeños bajitos que se han formado durante años en La Academia, el pseudónimo de la cantera blanquiazul que ha logrado moldear tanto a malagueños como andaluces. Su entrenador, un desconocido Juanfran Funes, pasó en meses de dirigir al equipo filial, a la cola en Segunda RFEF, a saber tocar las teclas para que el primer equipo despertara todo su potencial hasta consumar el ascenso.
El principio del fin
Y es que la historia de este Málaga comienza en el verano de 2018, cuando se certifica su descenso a Segunda División tras 10 años en Primera, entre ellos una temporada de auténtica locura llegando a cuartos de final de la Champions League con un equipo que cualquier malagueño –y hasta muchos foráneos– sabe cantar uno a uno. Aquel año fue el principio del fin, de un sueño, de un equipo de desbordante carisma al que apagó la ambición de un jeque.
El Málaga sigue a día de hoy intervenido judicialmente mientras continúan intentando zafarse del yugo del jeque Al-Thani, que se aferra al club desde hace años. Durante este tiempo, una administración judicial lleva intentando sostener al club –con sus más y sus menos–, una ruina económica que tuvo un punto crítico: el descenso a Primera RFEF.
Pero fue ese descenso, esa caída al abismo, esa sentencia de muerte, la que permitió al Málaga renacer. El club tuvo que desmantelarse, reducir al mínimo común múltiplo sus gastos y su inversión. Tocaba tirar de cantera más que nunca, y eso que el cuadro blanquiazul es un auténtico especialista en esto. Era el turno de los chavales, los bichos como se hacen llamar, un grupo de canteranos con mucha personalidad y talento que tenían la oportunidad de demostrar no solamente su fútbol, sino también su pasión por su club.
El año en Primera RFEF fue la semilla que permitió renacer al Ave Fénix, un equipo tocado y hundido que, en su peor momento, encontró aquello que lo hace poderoso: su propia identidad. El Málaga de los canteranos y los pequeños bajitos ha logrado conectar una vez más con su gente, con La Rosaleda a rebosar cada fin de semana, con un recibimiento multitudinario jornada tras jornada. Club, cuerpo técnico, jugadores y afición son uno, es eso lo que les ha devuelto a la élite.
La llegada de Funes
Pero si existe un punto de inflexión esta temporada con el Málaga esa es la destitución y ascenso de su entrenador, el adiós de Sergio Pellicer –artífice del ascenso a Segunda– y el paso adelante de Funes, técnico del filial, el Atlético Malagueño.
El castellonense fue destituido en la jornada 14 de esta misma temporada 25/26, tras sumar solamente 15 puntos en 14 jornadas, cuatro victorias, tres empates y siete derrotas. El Málaga estaba decimoctavo empatado a puntos con dos equipos en descenso, a seis de los play offs y a 11 del ascenso directo. El club decidió acabar con la etapa de Pellicer y nombrar a Funes como entrenador, una opción muy criticada por la afición en su día por el bajo rendimiento que venía dando el filial blanquiazul en Segunda RFEF, en descenso.
Funes comenzó su andadura con una victoria en La Rosaleda ante el Mirandés, 3-2, aunque dos empates posteriores ante Valladolid (1-1) y Zaragoza (1-1) generaron dudas y un nuevo runrún Málaga. Lo que vino después fueron seis victorias consecutivas. El equipo pasó en nueve jornadas de la posición decimoctava a la tercera plaza, sin perder un solo partido, ganando siete de ellos, seis de ellos consecutivos.
Llegaron dos derrotas fuera de casa consecutivas ante Mirandés (2-1) y Real Sociedad (2-1), entre medias otro triunfo en La Rosaleda ante la Cultural (2-1), bastión blanquiazul durante esta temporada. Fue tras esto cuando enlazaron otras nueve jornadas sin perder, con cinco victorias y cuatro empates antes de dos duras derrotas en el tramo final de la temporada, ante Almería (3-2) y Castellón (2-3), que colocaron al equipo octavo fuera del play off.
Pero el Málaga y Málaga no dejaron de creer. En las decisivas últimas cinco jornadas de Liga, el equipo ganó cuatro partidos, tres de ellos fuera de casa y empató ante el campeón, el Racing de Santander (1-1), para acabar la fase regular como cuarto clasificado.
Unos play off de auténtica madurez
Una plantilla jovencísima, cona experiencia justa en la vida y en el fútbol, pero que ya sabía la dureza de ascender de Primera RFEF a Segunda División, demostró a toda España que estaba preparada, que había madurada como lo hacen los equipos grandes, con tiempo, paciencia y mucha fe.
El Málaga tenía el campo a su favor en la primera eliminatoria de play off. Jugó ante Las Palmas, al que venció en su campo 0-1 y le valió el 1-1 de la vuelta en La Rosaleda, demostrando mucha cabeza, pero sobre todo mucho fútbol y hambre.
Tocaba el coco, un Almería que fue candidato al ascenso directo durante todo el año pero se tuvo que contentar con ser tercero, jugar las dos eliminatorias del play off como local en la vuelta. En La Rosaleda, tras un recibimiento histórico de la afición blanquiazul, con la ciudad al completo volcada, el equipo se quedó con un sabor amargo por el 0-0 del resultado, con todo en juego en la vuelta en Almería.
El conjunto rojiblanco, con el marcador a su favor –el 0-0 le daba el ascenso tras jugar la prórroga–, dejó el control al Málaga, y qué error. Los pequeños bajitos jugaron uno de sus partidos más serios de la temporada, madurez adolescente, mucho fútbol, ocasiones y dos golazos, de Chupe y Larrubia –dos de los baluartes de este equipo–, que volvieron loco hasta al más cuerdo.
El Málaga de los locos bajjtos, de la cantera, de Funes, de Chupe y sus 25 goles, de Larrubia y sus dribles, de Joaquín y su desborde, de Dani Lorenzo y su talento, de Alfonso Herrero y sus paradas, de Dotor y su sacrificio, de Murillo y su solvencia, de Málaga y su afición. El Málaga está de vuelta en Primera.