EL TRUCO DEFINITIVO CONTRA EL MAL OLOR Y LAS DUREZAS

El secreto mejor guardado de tu abuela: lava tus pies con vinagre y sal para esto

Esta mezcla actúa como un desinfectante natural que elimina bacterias, hongos y suaviza la piel reseca

Te contamos cómo preparar este baño relajante de 20 minutos y qué precauciones debes tener antes de usarlo

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lavar los pies con vinagre y sal
El método para mantener la higiene de tus pies que ha vuelto a la orden del día.

A menudo son los grandes olvidados de nuestra rutina de belleza, pero nuestros pies soportan todo el peso del día a día. Si alguna vez has sentido picazón, mal olor tras horas de calzado cerrado o simplemente notas la piel más áspera de lo normal, hay un remedio casero que está arrasando por su eficacia y bajo coste. El lavar los pies con vinagre y sal no es solo una leyenda urbana; es un tratamiento antiséptico real que puedes preparar en cinco minutos en el salón de tu casa.

Este método se ha convertido en la alternativa favorita para quienes huyen de productos químicos agresivos. Al combinar la acidez del vinagre con el poder de la sal, se crea una solución capaz de neutralizar el sudor excesivo y prevenir infecciones leves, manteniendo además las uñas en perfecto estado de revista.

Cómo preparar el baño de pies perfecto: paso a paso

Para notar los beneficios de lavar los pies con vinagre y sal, no basta con echar los ingredientes al azar. La clave está en la temperatura y el tiempo de reposo.

Sigue estos pasos para un resultado profesional:

  1. El recipiente: busca uno donde tus pies quepan con holgura y vierte un litro de agua tibia.
  2. La mezcla: añade media taza de vinagre (blanco o de manzana) y dos cucharadas de sal gruesa. Remueve hasta que se disuelva.
  3. El relax: sumerge los pies entre 15 y 20 minutos. Es el tiempo necesario para que la piel se ablande y el vinagre actúe contra las bacterias.
  4. El secado: este es el paso crucial. Enjuaga con agua limpia y seca minuciosamente, especialmente entre los dedos, para evitar que la humedad residual genere nuevos hongos.

¿Cuándo usarlo y quién debe tener cuidado?

Los expertos sugieren realizar este ritual una o dos veces por semana. Es especialmente útil después de una jornada intensa de deporte o si tiendes a sufrir de pies sudorosos. Además, si después del baño aplicas tu crema hidratante habitual, notarás una suavidad que ningún producto comercial logra por sí solo.

Sin embargo, no es para todo el mundo. Si sufres de diabetes, tienes heridas abiertas, grietas profundas o la piel extremadamente sensible, debes evitar este método y consultar con un podólogo. Siempre es recomendable hacer una pequeña prueba en una zona limitada de la piel antes de sumergirlos por completo para descartar cualquier reacción alérgica o irritación.

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