Ni lejía ni amoniaco: el sencillo truco de los profesionales para abrillantar un suelo de vinilo y dejarlo como nuevo
Hay remedios de limpieza para dejar perfecto el fregadero, los grifos o las ventanas, ¿pero qué pasa con otros elementos de la casa relativamente más modernos? Para ellos también hay algún truco perfecto. Por ejemplo, para abrillantar el suelo de vinilo.
Con el paso de los años es habitual que el suelo de vinilo pierda brillo y empiece a parecer apagado. Pero la situación se puede mejorar, y no hace falta usar productos agresivos como el amoniaco o la lejía.
Lo cierto es que la solución pasa por dos productos, que seguro que tienes en casa y valen para casi todo: el vinagre y el bicarbonato. Además de ser un truco muy económico, consigue unos resultados inmediatos.
El truco perfecto para que el suelo de vinilo brille como el primer día
El vinagre blanco es uno de los limpiadores naturales más eficaces para el suelo de vinilo. Todo gracias a que su ligera acidez ayuda a eliminar grasa, restos de suciedad y huellas sin atacar la superficie.
De hecho, se puede usar para una limpieza habitual y no sólo como un truco esporádico. Basta con mezclar a partes iguales agua templada y vinagre, y aplicarlo con una mopa bien escurrida.
Cuando el suelo está muy apagado o tiene manchas que no se van, el bicarbonato de sodio es el complemento perfecto. Espolvorea una pequeña cantidad sobre las zonas más castigadas.
A continuación, pasa la mopa con la mezcla de agua y vinagre. La reacción efervescente ayuda a desprender la suciedad incrustada sin necesidad de frotar con fuerza.
Tras unos minutos, aclara con agua limpia y seca el suelo con una mopa o paño de microfibra. El resultado es inmediato: un suelo de vinilo más brillante, uniforme y con aspecto renovado.
El truco para mantener el suelo de vinilo brillante durante más tiempo
Una vez recuperado el brillo, el mantenimiento es clave para conservarlo. Lo más recomendable es limpiar el suelo de vinilo una o dos veces por semana con agua y un chorrito de vinagre, evitando siempre el exceso de humedad.
Para restos puntuales de suciedad incrustada, como adhesivos o pequeñas manchas, es importante actuar con cuidado y evitar estropajos abrasivos.
Un cepillo suave o una mopa de microfibra serán suficientes para no dañar la superficie. Si la cosa va a más, ya lo sabes: bicarbonato.
Por qué no debes usar productos agresivos como lejía o amoniaco para limpiar el suelo
Hay muchos errores a la hora de limpiar el suelo, pero el más grave es utilizar productos agresivos. Quizás pienses que queda bien, pero a la larga estás destrozándolo.
Que el producto sea fuerte no significa mejor resultado. Nada más lejos de la realidad. La lejía y el amoniaco pueden dañar la capa protectora del vinilo, lo que provoca la pérdida de brillo, la decoloración e incluso marcas permanentes.
Además, estos productos dejan residuos que se adhieren al suelo y hacen que se ensucie con mayor facilidad. Por eso, los expertos recomiendan optar por soluciones más suaves que limpien en profundidad sin deteriorar el material.