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La reflexión del Papa León XIV sobre la astronomía: «El cielo nocturno es un tesoro de belleza abierto a todos»

Papa León XIV, viaje a España
El Papa León XIV. (Ep)

El Papa León XIV habló sobre ciencia y astronomía durante una audiencia con los miembros del Observatorio Vaticano en el Palacio Apostólico, donde defendió el vínculo histórico entre la Iglesia y la investigación científica.

El pontífice también alertó sobre los riesgos de negar «la existencia de una verdad objetiva» y apuntó contra la explotación irresponsable del planeta. En ese marco, defendió a la Iglesia y a la ciencia como aliadas naturales en el cuidado del mundo y de quienes más lo necesitan.

La astronomía como fuente de admiración y reflexión

El pontífice habló de la astronomía con una convicción que fue más allá de lo institucional. Sostuvo que mirar el universo ayuda a entender el lugar que ocupamos en él y a ver los propios problemas con algo más de distancia y perspectiva.

«Contemplar los cielos nos invita a ver nuestros miedos y fracasos a la luz de la inmensidad de Dios», dijo León XIV ante quienes lo escuchaban en el Palacio Apostólico Vaticano.

Para el Papa, la observación del cielo tiene un valor que va más allá de lo científico: es también una experiencia humana y espiritual. La astronomía, según explicó, puede devolverle a la gente un «saludable sentido de proporción» frente a las preocupaciones del día a día y convertirse en un momento genuino de reflexión.

León XIV conectó además esa búsqueda con la tradición cristiana y recordó que el deseo de entender la creación forma parte del anhelo de Dios que, según la fe, habita en cada persona.

«El cielo nocturno es un tesoro de belleza abierto a todos»

Uno de los momentos más llamativos de su intervención llegó cuando el Papa definió al cielo nocturno como «un tesoro de belleza abierto a todos —ricos y pobres por igual—». Para León XIV, contemplar las estrellas es una de las pocas experiencias verdaderamente universales que quedan, algo capaz de unir a personas muy distintas en un momento histórico marcado por la división.

Sin embargo, también lamentó que esa experiencia esté cada vez más amenazada. La contaminación lumínica, señaló, ha llenado el cielo de luz artificial y va tapando, poco a poco, las luces que siempre estuvieron ahí.

El pontífice insistió en que mirar las estrellas puede ayudar a redescubrir el valor de la contemplación y a tomar conciencia de la fragilidad del planeta. Y conectó la ciencia con la responsabilidad colectiva de cuidar el mundo.

León XIV defendió el vínculo entre la Iglesia y la ciencia

León XIV usó el encuentro para recordar algo que suele olvidarse: que la Iglesia tiene una relación larga y comprometida con la ciencia. El Observatorio Vaticano fue fundado hace 135 años por León XIII, precisamente para dejar en claro que la fe y la investigación científica no se contradicen.

El Papa advirtió que hoy el problema tiene otra forma. Ya no se trata de un enfrentamiento abierto entre religión y ciencia, sino de algo más difuso: mucha gente niega directamente que exista una verdad objetiva y rechaza conclusiones que tanto la ciencia como la Iglesia consideran evidentes.

Por eso insistió en la necesidad de sostener una ciencia «rigurosa y honesta», sobre todo frente a los desafíos ambientales y a la situación de las personas más vulnerables. Para León XIV, ambas instituciones cargan con una responsabilidad compartida que no pueden ignorar.

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