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Qué es el Origami y cuál es su origen

Origami
Qué es el Origami

La palabra Origami se compone de dos vocablos, Ori que significa doblar y Kami que significa papel o dios. A diferencia de la papiroflexia, no está permitido cortar ni pegar el papel que se utiliza para la creativa tarea de representar cualquier elemento del mundo.

Los orígenes del Origami se remontan al Siglo I y II de nuestra era en China, aunque fue a partir del Siglo VI que, mediante el comercio, traspasa las fronteras del Japón y se integra a las tradiciones ceremoniales niponas.

En un principio, fueron los samurais quienes lo usaban al intercambiar regalos en señal de respeto; los adornaban con un sobre con pequeños dobleces que llamaban Noshi. En las bodas sintoístas se acostumbraba decorar los vasos de sake con mariposas macho y hembra realizadas en papel.

A partir de la era Tokugawa (1602 al 1867) el Origami ya era accesible a todo público; se construían por pura diversión y floreció como arte japonés. Es en estos tiempos que fueron creadas las figuras de la rana, la libélula, el mono y la grulla.

El Origami en Occidente

En principio, fueron los musulmanes que se maravillaron con la capacidad que tenía el papel para la creación de figuras y contribuyeron notablemente en sus diseños mediante estudios matemáticos y geométricos para conseguir perfeccionar la técnica.

El Origami fue más tarde introducido en España tras la conquista y tras su retirada permaneció allí y fue extendido a Sudamérica mediante las expediciones.

Aproximadamente entre los siglos XIX y XX los norteamericanos consiguieron que Japón abriera sus puertas al mundo y a partir de allí aplicaron cambios drásticos al Origami. Se empezaron a usar papeles de colores y diferentes texturas, pinturas y dibujos, incluso se empezó a cortar y a pegar el papel.

Actualmente existen hasta cinco estilos de Origami claramente diferenciados entre sí. Uno se llama de Acción, caracterizado por el movimiento parcial, la capacidad de volar o el hecho de poder inflarlos o jalarlos de algún extremo para que se desarrolle completamente.

El modular consiste en la unión de muchas piezas de papel para crear el modelo completo.

El plegado en húmedo se emplea para conseguir delicadas curvaturas en lugar de pliegues.

El pureland limita la cantidad de dobleces que puede tener el papel.

Finalmente encontramos el teselado, que es el que trenza el papel y crea un patrón que cubre totalmente una superficie plana, sin dejar ningún orificio a la vista.

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