Publio Cornelio Escipión y la frase sobre Numancia que resume el temor de Roma: «Imaginad lo que habrían hecho si hubieran tenido un rey»
El general romano consiguió someter Numancia después de años de derrotas y convirtió el largo asedio en una de las campañas militares más conocidas
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Durante años, los ejércitos de la República romana fueron incapaces de doblegar a Numancia. La pequeña ciudad celtíbera consiguió resistir sucesivas campañas y derrotar a varios comandantes romanos hasta que Publio Cornelio Escipión asumió el mando. Tras meses de cerco, hambre y aislamiento, la ciudad cayó finalmente en el 133 a. C. Una reflexión del general resume la impresión que aquellos guerreros provocaron entre sus enemigos. «Son hombres valientes, pero cuando luchaban sin cabeza eran feroces; imaginad lo que habrían hecho si hubieran tenido un rey».
Roma llevaba años sin poder vencer
Numancia se encontraba en el territorio de los arévacos, en el actual término de Garray, en Soria, y se convirtió en uno de los principales focos de resistencia frente a Roma durante las guerras celtibéricas. El conflicto se prolongó durante décadas y los romanos sufrieron importantes reveses frente a unas fuerzas que conocían perfectamente el terreno y empleaban tácticas de combate adaptadas a la guerra en la Meseta.
La situación llegó a ser especialmente complicada para Roma durante el siglo II a. C. Los intentos de someter Numancia mediante enfrentamientos directos no dieron el resultado esperado y algunos comandantes romanos terminaron sufriendo derrotas o situaciones humillantes. La resistencia de la ciudad adquirió así una importancia que iba mucho más allá de sus dimensiones y obligó al Senado a recurrir a uno de sus generales más prestigiosos.
Escipión cambió por completo la estrategia
Publio Cornelio Escipión ya había alcanzado una enorme reputación militar después de dirigir la destrucción de Cartago en el 146 a. C. Casi una década después fue enviado a Hispania para acabar con el problema numantino. En lugar de buscar una batalla decisiva contra los defensores, optó por una estrategia mucho más lenta, que trataba de aislar completamente la ciudad.
El ejército romano levantó un enorme sistema de fortificaciones alrededor de Numancia, con campamentos, fosos, torres y líneas defensivas destinadas a impedir tanto la salida de los habitantes como la llegada de suministros. Los restos arqueológicos de este dispositivo todavía permiten estudiar sobre el terreno la magnitud de la operación. Diferentes investigaciones han analizado precisamente los campamentos romanos y el cerco construido por Escipión.
La frase encaja con una realidad histórica, ya que Numancia no fue derrotada rápidamente en una batalla convencional, sino mediante una operación de cerco cuidadosamente planificada. Escipión comprendió que enfrentarse directamente a los defensores podía prolongar el problema y optó por privarlos de recursos hasta forzar su rendición. La caída de Numancia puso fin a la guerra numantina y permitió a Roma consolidar su dominio sobre buena parte de la Celtiberia.