GESTO EJEMPLAR EN FRANCIA

El increíble regalo de una familia a sus 560 vecinos: donan un inmenso terreno para uso compartido y conmueven a todo el mundo

La familia Éprinchard transforma una propiedad privada en un huerto comunitario lleno de árboles frutales

El único requisito para disfrutar de este espacio es que sea un beneficio compartido entre todos los habitantes

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vecinos
Huerto de Frutales.

En un mundo donde la propiedad privada suele defenderse a capa y espada, una historia de generosidad absoluta ha roto todos los moldes en la localidad francesa de Clussais-la-Pommeraie. La familia Éprinchard ha decidido donar un vasto terreno agrícola a sus 560 vecinos con un único y noble fin: crear un espacio común donde la naturaleza y la convivencia sean las protagonistas.

Un regalo inesperado que ha dejado sin palabras a toda la región y que busca devolverle la vida a un rincón del municipio que llevaba años en desuso.

El regalo al lugar que los vio crecer

La noticia ha corrido como la pólvora por el oeste de Francia. Lo que antes era un terreno agrícola familiar heredado y prácticamente abandonado, se convertirá ahora en el pulmón social de este pequeño municipio. Los Éprinchard no querían que su propiedad terminara siendo un solar vacío o un negocio inmobiliario; por el contrario, querían honrar el lugar donde crecieron regalándoselo a quienes hoy caminan por sus calles.

El proyecto es tan ambicioso como inspirador. El terreno no será un parque convencional, sino un huerto comunitario masivo. Según las condiciones de la donación, el espacio albergará más de cincuenta árboles frutales de diversas variedades, permitiendo que en unos años cualquier vecino pueda recolectar su propia fruta directamente del árbol.

«Es una donación al municipio de nuestra infancia», han explicado los donantes, subrayando que su mayor deseo es que los habitantes puedan volver a disfrutar del placer de hacer mermeladas caseras o simplemente pasear entre la vegetación.

Un espacio para el relax y la convivencia

Pero no todo será trabajo agrícola. El diseño del nuevo huerto incluye una zona de relax pensada para que los 560 vecinos tengan un punto de encuentro donde descansar y fortalecer los lazos vecinales. La familia solo ha pedido respeto por el entorno y que se mantenga la esencia de comunidad que motivó el regalo.

Como gesto de agradecimiento, el Ayuntamiento y los vecinos instalarán una placa con el nombre de la familia en el corazón del huerto. Aunque las primeras cosechas tardarán todavía un tiempo en llegar, la ilusión ya se respira en cada esquina de Clussais-la-Pommeraie. Un ejemplo de que, a veces, compartir es la mejor forma de conservar lo que más queremos.

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