Jardinería

André Alonso, experto en plantas: «Cuanta más luz tiene tu planta, más agua necesita para hacer la fotosíntesis»

Fotosíntesis
Mujer regando una planta. Foto: Pexels.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

André Alonso, conocido en redes sociales como «La Reina Plantil», se ha consolidado como divulgador especializado en plantas de interior gracias a un enfoque centrado en la fisiología vegetal. Sus contenidos, difundidos en redes, abordan errores comunes en el cuidado doméstico de plantas, especialmente los relacionados con la luz, el riego y la fotosíntesis.

En esta misma línea, la gestión de la luz en interiores suele despertar interpretaciones erróneas que afectan directamente al riego. Sin embargo, la fotosíntesis y otros procesos asociados explican por qué la exposición solar influye en la cantidad de agua que una planta necesita, más allá de comparaciones simplistas con la hidratación humana.

¿Por qué ante más luz, más agua necesitan las plantas para hacer la fotosíntesis?

El planteamiento de André Alonso en uno de sus contenidos parte de una idea clave: en interiores, la luz solar directa no equivale a la del exterior. Aun así, cuando una planta recibe más luz, su actividad fotosintética aumenta.

Recordemos que la fotosíntesis es el proceso mediante el cual las plantas transforman la luz, el dióxido de carbono y el agua en energía química para su metabolismo.

Al intensificarse la fotosíntesis, la demanda interna de agua se incrementa. Este consumo no responde a una sensación de «sed», sino a la necesidad de sostener reacciones bioquímicas que permiten el crecimiento y el mantenimiento de los tejidos vegetales. Por este motivo, una mayor disponibilidad de luz conlleva un mayor uso de agua a nivel celular.

La explicación científica: fotosíntesis y la apertura de los estomas

Uno de los mecanismos directamente vinculados a la fotosíntesis es la apertura de los estomas, pequeños poros situados en las hojas. Estos se abren para permitir la entrada de CO₂, imprescindible para el proceso fotosintético.

Sin embargo, esta apertura también facilita la salida de vapor de agua, fenómeno conocido como transpiración.

Cuando la luz aumenta, los estomas permanecen abiertos durante más tiempo, lo que incrementa la pérdida de agua hacia el ambiente. Para compensar esta pérdida, la planta necesita absorber más agua desde el sustrato.

Estudios publicados en New Phytologist señalan que las hojas expuestas a mayor radiación presentan una dinámica hídrica más intensa que aquellas situadas en sombra.

La relación entre la radiación solar y necesidades de riego

La conexión entre luz y riego ha sido analizada en investigaciones sobre cultivos en invernadero. Un trabajo difundido en Scientia Horticulturae demuestra que plantas como geranios y petunias sometidas a un mayor nivel de luz diaria incrementan su consumo de agua, incluso cuando las condiciones de crecimiento se mantienen estables.

Además de la fotosíntesis, intervienen factores físicos. El aumento de radiación eleva la temperatura del sustrato, acelerando la evaporación del agua disponible para las raíces.

Este fenómeno reduce la humedad del suelo en menos tiempo, lo que explica por qué el riego debe ajustarse cuando la planta recibe más sol.

Por último, el agua también cumple una función reguladora de la temperatura interna de la planta. A través de la transpiración, el vegetal disipa calor y evita el sobrecalentamiento de los tejidos. Cuanta más luz recibe, mayor es la necesidad de activar este mecanismo de refrigeración natural.

Así, desde esta perspectiva, la fotosíntesis, la transpiración y el uso del agua forman parte de un mismo sistema fisiológico.

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