El cuadro robado por los nazis e identificado en un portal inmobiliario debe ser devuelto a sus herederos
El retrato de una dama, del pintor barroco italiano Giuseppe Ghislandi, estuvo desaparecido durante ocho décadas
Estaba colgado en la casa en venta de la hija de un alto oficial nazi que había huido a Argentina de la II Guerra Mundial
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Nuevo caso de restitución de una obra expoliada por los nazis. La Justicia federal de Mar del Plata, en Argentina, ha dictaminado la restitución de la pintura Retrato de una dama a Marie von Saher, heredera del galerista neerlandés Jacques Goudstikker, cuya colección de obras de arte fue saqueada durante la persecución nazi en la Segunda Guerra Mundial. Retrato de una dama representaba a la Contessa Colleoni.
Retrato de una dama, atribuido al pintor barroco italiano Giuseppe Ghislandi, estuvo desaparecido durante ocho décadas antes de ser fotografiado en 2025, mientras estaba colgado en la casa de la hija de un alto oficial nazi que había huido a Argentina después de la Segunda Guerra Mundial. «Se dictará una orden para que el cuadro sea devuelto al heredero» del marchante de arte Jacques Goudstikker, ha sentenciado el juez Santiago Inchausti este pasado viernes tras el acuerdo alcanzado entre las partes implicadas.
El cuadro fue reconocido por primera vez por el periódico holandés AD en fotografías de una casa en venta en la localidad costera de Mar del Plata. La obra estaba colgada encima de un sofá verde en el salón de Patricia Kadgien, cuyo padre, Friedrich Kadgien, fue financiero de la organización nazi SS durante el Tercer Reich. Fue uno de los varios altos cargos nazis que escaparon a Argentina después de la Segunda Guerra Mundial.
Ante el hallazgo, Patricia Kadgien argumentó que la obra había sido adquirida en 1943 por una cuñada de su padre en un museo de Colonia.
Una obra valorada en 250.000 euros
Patricia Kadgien, quien sostenía un rosario durante la audiencia en Mar del Plata, de acuerdo con la crónica de The Guardian, fue acusada de ocultación y puesta bajo arresto domiciliario junto con su esposo cuando se identificó la obra de arte. La pareja acordó devolver el cuadro a la nuera y única heredera de Goudstikker, Marei von Saher, y hacer donaciones a varias organizaciones benéficas.
Marei von Saher estuvo representada en el proceso por las abogadas Yaél Weitz y Amelia Keuning, del despacho neoyorquino Freedman Normand Friedland (FNF), junto a los abogados argentinos Herberto Antonio Robinson, Guillermo Brady y Juan Ignacio Pascual.
Antes de que se conociera la resolución, sus abogados habían dejado clara ante el juez la posición de su clienta. «La señora Marei von Saher no busca aquí una indemnización, ni una compensación económica, ni un beneficio patrimonial. Tampoco busca venganza. Lo que busca es la restitución. Después de 86 años, lo que se pide es simplemente eso: que el cuadro vuelva a sus dueños», explicó Brady.
El retrato figuraba entre las más de 1.000 obras de arte robadas de la colección de Goudstikker tras la invasión nazi de los Países Bajos en 1940.
El galerista Goudstikker huyó de su país días después de la invasión de los años 40, dejando atrás muchas obras que fueron repartidas por altos funcionarios alemanes. Tras la guerra, el Estado neerlandés recuperó unas 300 obras de la colección, la mayoría de las cuales devolvió posteriormente a los herederos de Goudstikker. Sin embargo, muchas más permanecen dispersas por todo el mundo.
La pintura está valorada en el mercado en unos 250.000 euros. Los peritos de la Academia Nacional de Bellas Artes de Argentina certificaron su atribución y confirmaron que se encuentra en buen estado de conservación. La heredera de Goudstikker, que vive en Estados Unidos, expresó su voluntad de que el cuadro tenga una exhibición pública en la Argentina antes de su traslado definitivo a Países Bajos.