Ni China ni Rusia: el país con el camión más grande del mundo puede cargar en sus minas 450 toneladas en un solo viaje
El camión minero más grande del mundo no lleva matrícula china ni rusa. Sale de una pequeña ciudad bielorrusa llamada Zodzina, a 50 kilómetros de Minsk, donde la empresa BelAZ lleva décadas fabricando volquetes mineros para las operaciones más exigentes del planeta.
Sus dimensiones, que honestamente son monstruosas, dejan sin palabras a cualquier ingeniero. Y su precio, entre seis y 7,5 millones de dólares por unidad, deja claro que no se trata de un mero producto de serie.
Puede cargar 450 toneladas por viaje desde Bielorrusia: así es el camión más grande del mundo
El BelAZ 75710 es el volquete minero más grande jamás construido. Con una capacidad de carga de 450 toneladas, supera en un 25% a sus rivales más directos: el Caterpillar 797F y el Komatsu 980E-4, ambos con un techo de 400 toneladas. El anterior récord lo ostentaba el suizo Liebherr T 282 C, con 363 toneladas.
Para hacerse una idea de lo que significan 450 toneladas, basta compararlo con un camión de obra convencional, cuya carga útil ronda las 20 toneladas.
El BelAZ mueve en un solo trayecto lo que veintidós de esos camiones cargarían juntos. En las grandes minas a cielo abierto, esa diferencia se traduce en rutas más despejadas, menos personal y un coste por tonelada transportada sensiblemente menor.
El vehículo opera principalmente en las minas de carbón de la cuenca de Kuznetsk, en Siberia, donde los pozos a cielo abierto generan volúmenes de material que los camiones estándar no podrían gestionar con eficiencia. También trabaja en explotaciones de Sudamérica, el sudeste asiático y África.
Dos motores diésel, 4.600 CV y sin caja de cambios: así funciona el camión más grande del mundo
Bajo la carrocería del BelAZ 75710 trabajan dos motores diésel MTU DD 16V4000, los mismos que equipan algunos buques y remolcadores oceánicos.
Cada uno tiene 16 cilindros en V, una cilindrada de 65.000 cm³ (65 litros) y una potencia de 2.300 CV a 1.900 rpm. Juntos suman 4.600 CV y un par motor de 9.313 Nm por unidad.
El sistema de transmisión es electromecánico. Los motores diésel no mueven las ruedas directamente: accionan generadores eléctricos que alimentan cuatro motores de tracción, uno por rueda en los ejes motrices.
Acá no hay caja de cambios convencional. Gracias a ese esquema, el camión alcanza una velocidad máxima de 64 km/h incluso con carga completa, y es capaz de subir pendientes del 14% sin aliviar el acelerador.
El consumo de combustible es proporcional al tamaño: 1.300 litros por cada 100 kilómetros, o aproximadamente 425 litros por hora y motor en condiciones de carga máxima. Para no detener ni obstaculizar las operaciones con paradas frecuentes, el vehículo lleva dos depósitos con una capacidad total de 5.600 litros.
Ocho ruedas de cuatro metros, el precio del neumático y otras cifras extremas del BelAZ 75710
Las dimensiones del BelAZ 75710 obligan a buscar comparaciones fuera de lo ordinario. El camión mide 20,6 metros de largo, 9,87 metros de ancho y 8,16 metros de alto, lo que equivale a un edificio de dos plantas y media. Vacío pesa 360 toneladas; con la carga, el conjunto llega a las 810 toneladas brutas.
Rueda sobre ocho neumáticos radiales de tipo 59/80R63, con un diámetro de 4,03 metros y un peso de más de 5.000 kg cada uno. Cada llanta soporta hasta 104 toneladas y trabaja a una presión bajísima, de solo 0,6 bares.
Reemplazar uno de ellos cuesta hasta 90.000 dólares. Con ocho neumáticos en el vehículo, la partida de mantenimiento en ese capítulo supera los 700.000 dólares.
El mantenimiento general del vehículo exige mecánicos especializados en sus sistemas hidráulicos, eléctricos y de suspensión, aunque BelAZ ha diseñado el 75710 para compartir componentes con modelos anteriores de la marca y reducir así el tiempo de formación. La empresa también ofrece simuladores virtuales para entrenar a los operadores antes de que suban a la cabina.
Exclusividad bielorrusa: solo tres unidades fabricadas y un cuarto en construcción
Desde su presentación, BelAZ ha fabricado únicamente tres unidades del modelo 75710, con una cuarta en proceso de construcción. Cada máquina se diseña a medida para la operación minera que la va a recibir, lo que explica por qué no existe un catálogo estándar ni plazos de entrega fijos.
El transporte hasta la mina tampoco es sencillo: el BelAZ 75710 no puede desplazarse por carreteras convencionales ni cargarse entero en un camión plataforma. Llega desmontado en piezas y se ensambla directamente en los talleres de la mina de destino.
El precio de cada unidad oscila entre seis y 7,5 millones de dólares, sin contar el coste de instalación, formación del personal ni el stock de repuestos que la operación debe mantener en el yacimiento.
El radio de giro exterior del vehículo es de 45 metros, por lo que las pistas de las minas deben planificarse en función de sus dimensiones, no al revés. Cada neumático de repuesto pesa más de cinco toneladas y ocupa el espacio de un coche mediano.