Electricidad

Kazajistán desafía las leyes de la ingeniería y genera 15 millones de kWh de electricidad en una granja usando estiércol de las aves

Kazajistán
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Una granja avícola de Kazajistán ha logrado producir 15 millones de kWh de electricidad aprovechando el estiércol de las aves, convirtiéndolo en biogás como parte de un proyecto de energía verde. Según Orda.kz, la instalación cuenta con una planta de biogás puesta en marcha en 2018, con una inversión de aproximadamente 573 millones de tenge (unos 1,1 millones de euros) por parte del Ministerio de Agricultura. La planta procesa hasta 150 toneladas diarias de residuos avícolas. Durante la fermentación se generan entre 22 000 y 23 000 m3 de biogás al día, con alrededor de un 65% de metano, que se utiliza para producir electricidad, calor y fertilizante orgánico.

Su capacidad energética ronda los 600 kW, y además puede producir hasta 20 toneladas diarias de fertilizante. En total, el proyecto ha llegado a generar unos 15 millones de kWh de electricidad, con ingresos anuales estimados entre 100 y 190 millones de tenge (aproximadamente 190.000 a 370.000 euros). La empresa destaca que este sistema permite reducir residuos, disminuir la dependencia de fertilizantes importados y abaratar costes de producción.

La granja avícola de Kazajistán que genera 15 kWh de electricidad

Una granja avícola en Kazajistán ha convertido el estiércol de las aves en electricidad mediante una planta de biogás, dentro de un proyecto de energía renovable impulsado por el Ministerio de Agricultura. Este gas se utiliza como fuente energética para producir electricidad y calor, además de obtener subproductos útiles para la agricultura.

La planta puede gestionar grandes volúmenes diarios de residuos procedentes de la actividad avícola, lo que permite reducir el impacto ambiental asociado a la acumulación de desechos y mejorar la eficiencia del ciclo productivo. En conjunto, este tipo de iniciativas muestra cómo la industria agroalimentaria puede integrar soluciones energéticas sostenibles, transformando un problema ambiental en una fuente de energía útil y aprovechable.

El plan de Reino Unido

En la misma línea, Reino Unido lleva más de dos décadas utilizando residuos de pollo para generar electricidad mediante plantas de biomasa. Este material se compone de excrementos de aves, restos de pienso, plumas y material de cama de las granjas. Una de las instalaciones pioneras fue la central Eye Power Station, que se puso en marcha en los años 90 y llegó a alcanzar cerca de 17 MW de potencia utilizando principalmente residuos avícolas como combustible, convirtiéndose en un referente en este tipo de biomasa.

Hasta la fecha, el proyecto más destacado ha sido la planta de Thetford, desarrollada por Fibrowatt, que alcanzó alrededor de 38,5 MW de potencia instalada. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), esta instalación podía abastecer a decenas de miles de hogares. Más recientemente, en 2024 entró en funcionamiento una planta en Ballymena (Irlanda del Norte), considerada la primera en operar exclusivamente con residuos de pollo, sin mezclar otros combustibles. Procesa unas 40.000 toneladas anuales de residuos avícolas y genera alrededor de 3 MW de electricidad, suficiente para unos 6.000 hogares.

El uso de residuos avícolas se considera energía renovable porque aprovecha subproductos agrícolas que de otro modo generarían residuos contaminantes. Además, las cenizas se pueden reutilizar como fertilizante, cerrando así el ciclo. Sin embargo, la combustión de biomasa también emite CO₂ y partículas, razón por la cual se cuestiona su impacto climático frente a otras renovables como la solar o la eólica.

Pero, ¿cómo funciona realmente el proceso para generar electricidad? En primer lugar, se secan los residuos y, una vez secos, se introducen en una caldera industrial donde se queman a alta temperatura. El calor generado produce vapor a presión, que mueve una turbina conectada a un generador eléctrico. Luego, la turbina convierte la energía del vapor en energía mecánica, y el generador la transforma en electricidad.

El futuro de la biomasa

Un estudio liderado por el Potsdam Institute for Climate Impact Research (PIK) y publicado en Nature Communications concluye que la Unión Europea puede alcanzar la neutralidad climática en 2050 si logra reducir un 86% sus emisiones en 2040.

La transición climática de la UE, con un coste mínimo y bajo los supuestos del escenario más plausible, requeriría una reducción de las emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2040 en un 86 %, con respecto a 1990. «Este resultado se basa en la optimización tecnoeconómica de la trayectoria de transformación de la UE, sin considerar cuestiones de reparto equitativo de la carga global», afirma Robert Pietzcker, investigador del PIK y coautor del estudio.

Por su parte, Renato Rodrigues, investigador del PIK y autor principal del estudio, asegura que «el camino hacia la neutralidad climática de la UE para 2050 sigue siendo factible, siempre que la UE ahora configure el período hasta 2040 con políticas ambiciosas. Una descarbonización exitosa puede hacer que la UE sea económicamente más fuerte y estratégicamente más independiente. Si bien podría seguir necesitando importaciones de energías alternativas, como hidrógeno verde, amoníaco o combustibles sintéticos, los volúmenes serían mucho menores que los de los combustibles fósiles actuales, lo que reduciría la dependencia de la UE de los productores de energía extranjeros».

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