La iniciativa que podría cambiar la energía tal y como la conocemos: minas de carbón en desuso transformadas en «megabaterías»
El laboratorio Oak Ridge diseña un sistema para reutilizar los antiguos pozos como "baterías de agua" gigantescas
Los científicos utilizan simulaciones avanzadas para convertir galerías subterráneas en centros de almacenamiento eléctrico de alta capacidad
A todos nos salen canas, pero no es por la edad: la ciencia tiene una explicación (y podrían ser reversibles)
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Podemos olvidarnos de las baterías de litio convencionales. El futuro de la energía en España y en el mundo está escondido bajo nuestros pies, en los antiguos pozos de las minas que un día extrajeron carbón.
Un equipo de investigadores del prestigioso Laboratorio Nacional Oak Ridge (ORNL) ha diseñado un plan para transformar estas infraestructuras abandonadas en «baterías de agua» gigantes, aprovechando los desniveles de los túneles para generar electricidad limpia y barata de forma constante.
El ingenio de aprovechar el vacío: ¿cómo funciona?
El concepto se basa en una tecnología que ya es la «reina» del almacenamiento en potencias como Estados Unidos: el bombeo hidroeléctrico. Tradicionalmente, este sistema necesita montañas y grandes embalses para funcionar, lo que limita mucho dónde se puede instalar.
Sin embargo, los científicos han dado con la clave: ¿por qué construir una montaña si ya tenemos un pozo profundo? Al utilizar la red de galerías y pozos de las minas de carbón, se puede recrear ese desnivel necesario para que el agua caiga con fuerza y mueva turbinas, generando electricidad justo cuando el sol no brilla o el viento no sopla.
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Ciencia contra los riesgos: modelado de última generación
Convertir una mina en una central eléctrica no es algo que se pueda hacer a la ligera. El equipo del ORNL está utilizando herramientas de computación avanzada para asegurar que estos proyectos sean viables y seguros a través de dos enfoques críticos:
- Modelado hidrodinámico: simulan cómo se movería el agua por los túneles para evitar que la presión reviente las paredes o los soportes de la mina. Se trata de garantizar que la estructura aguante el «estrés» de llenarse y vaciarse constantemente.
- Modelado químico: las minas de carbón suelen tener minerales que, al contacto con el agua, pueden volverse corrosivos. Los científicos estudian estas reacciones para evitar que el agua dañe las tuberías y las turbinas, o que la calidad del agua se deteriore.
Un futuro de «pico, pala y Excel»
Aunque la idea suena revolucionaria, los investigadores prefieren mantener los pies en el suelo. Antes de ver estas megabaterías funcionando, el trabajo se centra ahora en analizar la rentabilidad económica y la seguridad de cada emplazamiento.
No todas las minas servirán, pero aquellas que superen los test se convertirán en los nuevos corazones de la energía del país, transformando un legado industrial de contaminación en un motor de soberanía energética verde.