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Impactante hallazgo de los astrobiólogos: la NASA confirma que los microbios terrestres quizás puedan sobrevivir en el polo sur de la Luna

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Recreación sombra en la Luna.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Los próximos años de misiones espaciales están marcados por los intentos de establecer colonias humanas en la Luna, pero hay un problema con el que no estábamos contando. Quizás los microbios que viajen con los astronautas no desaparezcan tan rápido como pensábamos.

En concreto, lo que más preocupa es el polo sur lunar, una región fundamental para las próximas misiones tripuladas y mucho menos uniforme de lo que parece desde la Tierra.

Y es que, según el estudio Potential survivable niches for microbial life on the lunar south pole, publicado en Science Advances por Prabal Saxena y otros investigadores, algunas zonas polares de la Luna ofrecen condiciones compatibles con la supervivencia microbiana. Y no tiene por qué ser una buena noticia.

Cómo pueden sobrevivir los microbios de la Tierra en algunas zonas de la Luna, según la NASA

La mayor parte de la superficie lunar tiene condiciones extremas por la radiación ultravioleta, las temperaturas elevadas y la radiación de partículas energéticas, ya que limitan mucho la supervivencia microbiana, sobre todo en las zonas ecuatoriales donde se concentraron las misiones tripuladas anteriores.

Sin embargo, la formación del universo sigue siendo una incógnita y hasta en nuestro propio satélite quedan muchos misterios por resolver. Por ejemplo, cuáles son las condiciones del polo sur lunar.

Ahora los investigadores del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA han considerado que la combinación de topografía, latitud y baja incidencia solar puede generar zonas con menos radiación ultravioleta y temperaturas persistentemente bajas en esta región.

Para llegar a esta conclusión han comparado los datos de supervivencia de microorganismos concretos con información de teledetección de la superficie lunar y modelos de iluminación de alta resolución.

No es que hayan encontrado vida en la Luna, sino que han identificado nichos donde algunos microbios provenientes de la Tierra podrían sobrevivir mucho más tiempo de lo que pensábamos.

Cómo cambian las misiones espaciales si los microbios logran sobrevivir en la Luna

Como se pensaba que la vida de los microbios provenientes de la Tierra con los astronautas era inviable en la Luna, no era un problema al que se le había prestado excesiva atención. La sombra es el elemento que ha cambiado la película.

En una superficie sin protección, la radiación ultravioleta actúa como una barrera muy dura para las células. En cambio, algunas depresiones, bordes o zonas protegidas pueden recibir mucha menos exposición.

No es que la Luna sea un lugar habitable, pero sí que modifica la manera de entender la exploración espacial. Sin quererlo, podemos transportar bacterias y hongos asociados al cuerpo humano.

De hecho, en el estudio muchos de los microbios analizados tienen probabilidades de viajar hasta la Luna durante futuras campañas tripuladas. La siguiente pregunta que deberá responder la astrobiología es cómo evitar que la actividad humana altere esas señales.

Hay que tener en cuenta que si un microbio terrestre es viable en una zona protegida, puede complicar la lectura de futuras muestras y de los rastros químicos que los investigadores buscan preservar

Cómo cambia el hallazgo de la astrobiología el estudio del polo sur lunar

El polo sur lunar es el siguiente gran terreno de estudio de la exploración espacial, ya que las regiones frías y sombreadas conservan información muy valiosa sobre el satélite.

De momento, los científicos no han demostrado que ya exista contaminación activa ni que los microbios puedan multiplicarse en la Luna. Sin embargo, el problema ya puede haber empezado.

Lo que está claro es que las próximas misiones tendrán que medir mejor su propia huella. Planificar dónde se aterriza, qué se toca y cómo se rastrea el impacto humano puede ser tan importante como el análisis de las muestras.

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