HITO ARQUEOLÓGICO SUBMARINO EN EGIPTO

El hallazgo que reescribe los libros de historia: aparece la maravilla del mundo perdida durante 1.600 años

Localizan 22 bloques monumentales pertenecientes a la estructura original del legendario Faro de Alejandría

El proyecto PHAROS arroja luz sobre uno de los mayores enigmas de la Antigüedad

Starlink: qué es, cómo funciona y si el internet por satélite merece la pena

Faro de Alejandría
Así se veía el Faro de Alejandría en la Antigüedad.

El fondo marino de Alejandría ha custodiado, durante más de un milenio y medio, uno de los tesoros más buscados por la humanidad. Tras siglos de incertidumbre y leyendas, un equipo multidisciplinar de arqueólogos ha confirmado el hallazgo de 22 bloques monumentales que formaron parte del Faro de Alejandría, la séptima maravilla del mundo antiguo.

Este descubrimiento no solo valida las crónicas históricas, sino que permite reconstruir, pieza a pieza, el final de la majestuosa torre que guiaba a los navegantes en el Antiguo Egipto.

El resurgir del gigante de piedra

El hallazgo se ha producido en las profundidades del puerto oriental de Egipto, una zona que ha sido objeto de estudio durante décadas pero que apenas ahora comienza a revelar sus secretos más íntimos. Los bloques identificados presentan dimensiones masivas y características arquitectónicas que coinciden con las descripciones de la estructura original, la cual se estima que superaba los 100 metros de altura antes de ser demolida por una serie de terremotos entre los siglos IV y XIV.

Este avance ha sido posible gracias al proyecto internacional PHAROS, una iniciativa que combina tecnología de escaneo submarino de última generación con la pericia de buzos especializados. El equipo ha logrado documentar cómo estos fragmentos monumentales quedaron depositados en el lecho marino, permaneciendo ocultos bajo sedimentos y corrientes durante aproximadamente 1.600 años.

Un nuevo capítulo para el patrimonio mundial

La importancia de este hallazgo trasciende la simple recuperación de materiales. Para la comunidad científica, la aparición de estos restos supone una oportunidad única para entender las técnicas de ingeniería empleadas en la Antigüedad. Hasta la fecha, el Faro de Alejandría era la maravilla de la que se disponía de menos evidencia física directa, basándose casi todo el conocimiento en representaciones numismáticas y relatos escritos.

Con la localización de estos 22 bloques, Egipto refuerza su posición como el epicentro de la arqueología mundial. El siguiente paso del proyecto PHAROS será el análisis detallado de la erosión y la composición de los materiales para determinar si es viable una futura musealización subacuática o la extracción de piezas seleccionadas para su exhibición en tierra firme.

Lo último en Ciencia

Últimas noticias