IMPACTO MEDIOAMBIENTAL GLOBAL

El error de China que ha terminado reforestando África: en el intento de contener el desierto de Gobi, alteró el clima, secó el suelo y los acuíferos

China
La Gran Muralla Verde china.

Lo que sobre el papel parecía el mayor triunfo ecológico del siglo XXI se ha revelado como un boomerang climático. El proyecto de China para frenar el avance del desierto de Gobi mediante la plantación masiva de árboles no solo ha fallado en sus cálculos hídricos, sino que ha provocado un «efecto mariposa» global.

Al alterar el ciclo del agua y secar sus propios acuíferos, el gigante asiático ha acabado desplazando las precipitaciones hacia otras regiones, ofreciendo una lección vital que la Gran Muralla Verde de África ya está aplicando para evitar su propio colapso.

Un bosque «vampiro»: el precio de plantar por la foto

Durante décadas, China ha presumido de su Gran Muralla Verde, un cinturón forestal diseñado para frenar la arena y absorber CO₂. Sin embargo, los estudios científicos más recientes, como los publicados en Earth’s Future, revelan una realidad inquietante: el bosque está «bebiendo» el agua de la gente.

El error radicó en la elección de las especies. En lugar de optar por vegetación local, se plantaron árboles de crecimiento rápido y ajenos al ecosistema. Estas especies tienen una sed insaciable: sus raíces profundas extraen agua de los acuíferos subterráneos y, mediante la evapotranspiración, la lanzan a la atmósfera.

¿El resultado? El desierto se frena, pero el suelo y los pozos de las comunidades locales se quedan completamente secos, afectando directamente a la agricultura y el consumo local.

El efecto mariposa: de Pekín al Sahel

Este rediseño forzado de la naturaleza ha interferido directamente con el ciclo hidrológico. Al enviar ingentes cantidades de humedad a la atmósfera en puntos donde antes no existía, China ha provocado un cambio en la dirección de las lluvias. Mientras que algunas zonas del noroeste chino sufren una alarmante escasez de agua dulce, otras regiones han visto cómo sus patrones de precipitación se alteraban por completo.

China
La Gran Muralla Verde de África.

Es aquí donde entra en juego la Gran Muralla Verde de África. Al otro lado del mundo, el proyecto africano nació con una idea similar pero, tras observar el tropiezo chino, ha cambiado radicalmente su estrategia. En lugar de un «muro» rígido de árboles industriales, África está construyendo un mosaico de intervenciones.

La lección africana: biodiversidad frente a monocultivo

A diferencia del modelo de Pekín, la iniciativa africana en el Sahel apuesta por:

  • Especies nativas: árboles que consumen poca agua y están adaptados al clima.
  • Regeneración natural: dejar que la tierra se recupere con apoyo, no con excavadoras.
  • Implicación social: el bosque no es una fábrica de árboles, sino un medio de vida que genera empleos y protege los cultivos.

Mientras China demuestra los riesgos de tratar la naturaleza como una cadena de montaje estandarizada, África busca una solución más lenta y compleja, pero infinitamente más estable. La conclusión es clara para la comunidad científica: un mapa más verde no siempre significa un planeta más sano; a veces, puede ocultar un territorio herido de muerte por la falta de agua.

Lo último en Ciencia

Últimas noticias