Telón a la XXI Copa del Rey Repsol de Barcos de Época en Mahón
49 embarcaciones de 11 países disputaron una regata de auténtico lujo
El Argos sigue implacable en Época Clásica, es su décima victoria en la prueba
La competición constó finalmente de tres pruebas, tras la anulación de la primera jornada

El Spartan (1913), en Época Cangreja; el Amorita (1935), en Época Bermudiana; el Argos (1964), en Clásicos; el Mariska (1908), en Big Boats; y el Barlovento-Senda Azul, (1975), en Espíritu de Tradición, son los ganadores de la XXI Copa del Rey Repsol de Barcos de Época, disputada en aguas de Menorca bajo la organización del Club Marítimo de Mahón desde el pasado 27 de agosto. La competición constó finalmente de tres pruebas, tras la anulación de la primera jornada por falta de viento, y reunió a una flota de 49 embarcaciones de 11 países, con unidades que abarcan desde mediados del siglo XIX hasta finales del XX.
El momento más dramático de la semana, y por el que esta edición será recordada en el futuro, se produjo el jueves, cuando una súbita tormenta con fuerte precipitación y rachas de 53 nudos sorprendió a la flota y dejó fuera de combate a dos de los barcos más emblemáticos: el Tuiga (1909), completamente desarbolado, y el Lady Anne (1912), que sufrió la rotura del botalón y de una cruceta. Aquel día, la regata ofreció también sus estampas más bellas, al establecerse la línea de salida dentro de la rada de Mahón, junto a la Isla del Rey. Las dos pruebas siguientes (ayer viernes y hoy sábado) se disputaron con viento estable del sur y sin incidentes. En la última jornada, el anemómetro osciló entre los 6 y 12 nudos en distintos puntos de la travesía hasta la Isla del Aire, cuyo faro es el icono de esta regata considerada como la más importante del circuito de vela vintage del Mediterráneo.
En Época Cangreja (barcos anteriores a 1950 con aparejo trapezoidal), el Spartan (1913) logró su quinto título en la Copa del Rey Repsol, tras los obtenidos en 2016, 2022, 2023 y 2024. Diseñado por Nathanael Herreshoff dentro de la serie NY60, se impuso con claridad gracias a su mayor eslora y superficie vélica, sin que Rowdy (1916) ni Chinook (1916), sus tradicionales rivales y también firmados por el “mago de Bristol”, pudieran ponerlo en apuros. Estos dos últimos protagonizaron de nuevo un intenso mano a mano que se resolvió a favor del Rowdy, tras un año de profunda puesta a punto.
En Época Bermudiana (barcos anteriores a 1950 con aparejo triangular), el triunfo fue para el Amorita (1935), un sloop diseñado por Nicholas S. Potter y patroneado por Claudio Meali. Fue su primera victoria en la Copa del Rey Repsol, y la verdad es que la obtuvo con una inesperada autoridad (con dos primeros y un segundo), relegando al segundo puesto al Santana (1930), de Wendy Schmidt, que hoy sólo pudo ser cuarto. La tercera plaza de la general fue para el Baruna (1938), patroneado por Tony Morse, que se adjudicó la última manga, lo que le llevó a escalar desde la mitad de la tabla hasta el podio.
La historia en la clase de barcos Clásicos (desde 1950 hasta 1975) estaba prácticamente escrita de antemano. Hace siete ediciones que ninguna embarcación consigue inquietar al Argos (1964), un Holman & Pye de la armadora neoyorquina Bárbara Trilling. Ganador desde 2018, parecía que en esta ocasión su superioridad podía verse amenazada, pero ni el Albacore (1966), de Luis Figueiredo, ni el Star Shaphire of London (1957), de Jakob Glatz (los barcos que finalmente pelearon por la segunda y tercera plaza) tuvieron opción de destronar al todopoderoso Argos, que con sus diez victorias en la Copa del Rey Repsol ya puede empezar a soñar con superar la marca de 14 títulos del Calima, la unidad más laureada de la historia de la regata.
La competición de Big Boats se vio inevitablemente desvirtuada tras la retirada del Tuiga y del Lady Anne después de la segunda jornada. Este último partía como gran favorito, tras su victoria del año pasado, pero cuando se trata de barcos tan igualados en diseño y en solvencia de sus tripulaciones como los FI15, las apuestas son siempre arriesgadas. El Mariska (1908), que confiaba en medirse con sus gemelos, se quedó solo, dado que el Cariad (1896), su único rival en liza, es una embarcación mucho más lenta y con una configuración (la de queche áurico) que no le permite plantar batalla a los Fórmula 1 de la vela clásica. Su misión parece ser otra: deslumbrar a quienes tienen el privilegio de contemplar su imponente arboladura y la autenticidad de una tripulación que parece salida de otro tiempo.
La lucha más intensa se vivió en Espíritu de Tradición (barcos clásicos modificados con materiales modernos o de nueva construcción con líneas antiguas), donde el Barlovento-Senda Azul (1975), de Domingo de Torres y que contó para la ocasión con el regatista local Fernando Rita, se adjudicó el triunfo en la última manga y recuperó el liderato que perdió tras pinchar con un cuarto puesto en la jornada de ayer. La victoria estuvo en juego hasta el último bordo y se decidió por un punto. El Fligth of Durgan (2007), de Stuart & Grylls, que empezó el día al frente de la general provisional, tuvo que conformarse finalmente con segunda posición, seguido del Happy Forever (2008), de Christian Oldendorff, a sólo dos puntos del ganador.