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No te puedes creer lo que impidió ver el fenómeno de la ‘Festa de la Llum’ en la Catedral de Mallorca

Más de 1.200 personas madrugaron para presenciar el espectacular doble rosetón durante la celebración de la Candelaria

fenómeno Catedral Mallorca
Imagen del rosetón de la Catedral de Mallorca.
Julio Bastida

Palma se ha quedado sin uno de sus espectáculos más impresionantes. Lo que prometía ser una mañana mágica en la Catedral de Mallorca terminó en decepción para las 1.200 personas que, desde primera hora, se congregaron en la Seu para presenciar el esperado fenómeno lumínico de la Festa de la Llum. 

Desde las 08.00 horas, fieles, curiosos y amantes de la fotografía ocuparon bancos y pasillos con la mirada fija en el majestuoso rosetón mayor. El objetivo era claro: contemplar el espectacular doble rosetón, ese instante casi milagroso en el que el sol del amanecer atraviesa el gran círculo de vidrio de 11,38 metros de diámetro y proyecta su reflejo perfecto en la fachada opuesta, creando una imagen simétrica de luz y color que solo puede verse dos veces al año.

Las nubes cubrieron el cielo de Palma este lunes justo en el momento clave. El sol, protagonista imprescindible del fenómeno, quedó oculto tras un manto gris que impidió que el rayo de luz penetrara con la intensidad y el ángulo necesarios. El esperado reflejo no apareció. No hubo doble rosetón. No hubo explosión de colores. Solo expectación y silencio.

La Festa de la Llum coincide con la celebración de la Candelaria, que conmemora la presentación de Jesús y la purificación de María, una tradición vinculada a la bendición de las candelas de cera y al simbolismo de la luz en la liturgia cristiana. Precisamente por esa carga simbólica, el fenómeno adquiere un significado especial: la luz venciendo a la oscuridad dentro de uno de los templos góticos más imponentes del Mediterráneo.

Sin embargo, este año la naturaleza ha tenido otros planes. La ausencia del fenómeno ha generado una mezcla de frustración y resignación entre los asistentes, muchos de los cuales habían madrugado con la esperanza de capturar una imagen única e irrepetible.

Habrá que esperar a la próxima cita, dentro de seis meses, para comprobar si el cielo concede una nueva oportunidad y permite que la Catedral vuelva a iluminarse con uno de los espectáculos más sorprendentes y simbólicos de Mallorca. Porque cuando ocurre, quienes lo han visto aseguran lo mismo: es algo que no se olvida jamás.

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