Andalucía

Carcajadas, diputados fuera de control y pleno suspendido: el día más surrealista del Parlamento andaluz

Los hechos tuvieron lugar en noviembre de 1994 durante la votación de los presupuestos del próximo ejercicio

El pleno se tuvo que detener durante cinco minutos ya que era imposible comenzar la votación

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Ezequiel Marín

Hay sesiones parlamentarias que pasan a la historia por una votación decisiva, por un enfrentamiento político o por un discurso especialmente duro. Y después está la que tuvo lugar el 22 de noviembre de 1994 en el Parlamento de Andalucía, cuando una cadena de carcajadas terminó obligando a detener el pleno durante varios minutos.

La escena se produjo durante el debate de los presupuestos de la Junta de Andalucía para 1995, en una jornada que ya llevaba más de ocho horas de duración. La Cámara vivía además una legislatura especialmente complicada. El PSOE de Manuel Chaves gobernaba en minoría y PP e IU mantenían una estrategia de oposición que había convertido la política andaluza en un escenario de continuos enfrentamientos.

En medio de aquel ambiente, el Parlamento de Andalucía se disponía a afrontar una votación. La encargada de ir nombrando a los diputados era Hortensia Gutiérrez del Álamo, que ocupaba entonces una de las secretarías de la Mesa.

Fue durante esa tarea cuando comenzó el inesperado episodio. Gutiérrez del Álamo empezó a reírse y, pese a sus intentos por recuperar la compostura, no consiguió contener las carcajadas. Lo que inicialmente parecía un incidente aislado terminó extendiéndose por la Mesa y, posteriormente, por buena parte del hemiciclo.

El presidente del Parlamento, Diego Valderas, trató de mantener la sesión y recuperar el orden. Sin embargo, la situación acabó afectándole también a él. Otro de los miembros de la Mesa, el diputado del PP Juan Santaella, intentó continuar con la lectura de los nombres para que la votación pudiera seguir adelante, pero tampoco consiguió escapar del ataque de risa.

Los intentos por retomar la normalidad fueron inútiles. Ante la imposibilidad de continuar con el procedimiento parlamentario, Valderas terminó tomando una decisión poco habitual: suspender temporalmente la sesión. La pausa se prolongó durante unos cinco minutos, hasta que los protagonistas pudieron recuperar la seriedad necesaria para regresar al debate.

Lo que ocurrió dentro de aquel hemiciclo no quedó, sin embargo, en una simple anécdota política. Las imágenes fueron difundidas por medios de comunicación internacionales y llegaron incluso a informativos de Estados Unidos y Japón. La escena, protagonizada por diputados incapaces de contener la risa durante una votación presupuestaria, acabó convirtiéndose en uno de los momentos más insólitos y recordados de la historia parlamentaria andaluza.

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