Salud

¿Para qué sirven las transaminasas?

Un análisis de sangre determina el nivel de transaminasas

Cuando nos hacemos un análisis de sangre, es importante conocer todos los parámetros que se miden. Las transaminasas pueden indicarnos la buena o mala salud de nuestro hígado. ¿Sabes qué son? Te invitamos a descubrirlas en el artículo de hoy.

¿Qué son las transaminasas?

transaminasas
Las transaminasas se encuentran en varios órganos del cuerpo, pero sobre todo en el hígado.

Son unas enzimas que se encuentran en diferentes órganos del cuerpo pero sobre todo la encontramos en el hígado. Por ello, cuando se produce una alteración aparecen niveles de transaminasas altas.

Estas enzimas cumplen una importante función metabólica y hay tres grupos: las GOT (presentes en el hígado), las GPT (presentes en casi todos los órganos), y las GGT (se encuentra en los tejidos).

Los valores normales en una analítica serán:

  • GOT-ALT: entre 0 y 37 U/L
  • GPT-AST: entre 0 y 41 U/L
  • GGT: entre 11 y 50 U/L

¿Cuáles son las causas de las transaminasas altas?

transaminasas
Las transaminasas altas pueden deberse a enfermedades muy graves, como el cáncer de hígado.

Tener un nivel alto de transaminasas puede indicar que existe un daño en el hígado, en cuyo caso se requerirá un tratamiento médico. Por ello es imprescindible acudir al médico si las tenemos altas.

Algunas de las enfermedades que pueden ocasionar un aumento de estas enzimas son:

  • Cirrosis hepática
  • Hepatitis
  • Isquemia hepática
  • Mononucleosis
  • Cáncer de hígado

¿Cómo podemos bajar las transaminasas?

transaminasas
Uno de los consejos para reducir los niveles es hidratarse adecuadamente y tomar infusiones de determinadas plantas medicinales.

Lo más adecuado es limpiar el hígado al menos una vez al año. Algunos de los consejos que recomiendan los especialistas para reducir los niveles de estas enzimas son:

  • Evitar los alimentos grasos, procesados y azucarados.
  • Reducir o eliminar el consumo de alcohol.
  • Hidratarse adecuadamente sobre todo beber mucha agua.
  • Llevar una dieta rica en verduras (como la alcachofa) y frutas evitando aquellas que contengan ácidos orgánicos, como las fresas, el melón o la sandía.
  • Tomar infusiones de algunas plantas medicinales, como el diente de león, el boldo, el abedul o el cardo mariano ya que son depurativas y regeneran las células hepáticas.

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