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Solo para conductores expertos: Canarias esconde una brutal carretera paisajística con curvas de 180º, anchura de 3 metros y acantilados sin quitamiedos

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Carretera HI-500 en El Hierro. Foto: Cabildo de El Hierro
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La carretera HI-500, en la isla de El Hierro, es una de esas rutas que impresionan desde el primer kilómetro. Su recorrido atraviesa un paisaje volcánico prácticamente intacto, entre coladas de lava y acantilados que caen de forma abrupta sobre el océano Atlántico.

Sin embargo, además de sus espectaculares vistas, este tramo también destaca por la dificultad que supone conducir por él, ya que combina curvas muy cerradas, una calzada estrecha y largos tramos sin barreras de protección.

No se trata de una carretera convencional para disfrutar de un paseo relajado. En determinados puntos exige máxima concentración al volante y una conducción prudente, especialmente cuando las condiciones meteorológicas no acompañan.

Precisamente esa mezcla de belleza natural y complejidad técnica ha convertido a la HI-500 en una de las carreteras más singulares de Canarias.

La carretera HI-500 de El Hierro pone a prueba la habilidad de cualquier conductor

El tramo situado en las inmediaciones del mirador de Lomo Negro concentra algunas de las mayores dificultades de esta vía. En varios puntos, la calzada apenas alcanza tres metros de anchura, una dimensión que obliga a reducir considerablemente la velocidad y, en ocasiones, incluso a detenerse para permitir el paso de otro vehículo en sentido contrario.

A ello se suma una sucesión de curvas de 180 grados, conocidas popularmente como curvas de herradura, que obligan a realizar maniobras muy precisas durante el ascenso. El control del vehículo resulta fundamental en un recorrido donde cualquier despiste puede complicar la circulación.

Uno de los aspectos que más llama la atención es la ausencia de quitamiedos o muros de protección junto a varios tramos del precipicio. El borde del asfalto da paso directamente al desnivel que desemboca en el Atlántico, una circunstancia que incrementa la sensación de vértigo y obliga a extremar las precauciones.

Además, la situación se complica cuando soplan los habituales vientos racheados que afectan al litoral occidental de El Hierro, capaces de dificultar aún más la conducción en una carretera ya de por sí exigente.

Un paisaje volcánico que convierte la HI-500 en una de las rutas más espectaculares de Canarias

Quienes llegan hasta el mirador de Lomo Negro encuentran una de las panorámicas más llamativas de El Hierro. El contraste entre la lava solidificada de tonos negros, los acantilados rojizos y el intenso azul del océano crea un paisaje que difícilmente deja indiferente.

El portal especializado en viajes Wanderlog recoge las opiniones de numerosos turistas, muchos de los cuales describen este rincón como un lugar que parece sacado de «otro planeta», una comparación habitual entre quienes recorren esta zona de origen volcánico.

Para quienes desean disfrutar del entorno con mayor tranquilidad existe también el Mirador de Lomo Negro II, al que se accede mediante un sendero de unos 200 metros. Desde este punto se obtienen vistas más amplias de la costa occidental y del océano, lejos del tráfico de la carretera principal.

Antes de planificar una visita, conviene consultar el estado actualizado de la carretera HI-500 y respetar siempre las indicaciones de las autoridades insulares, ya que las condiciones meteorológicas y la evolución de las obras pueden modificar el acceso a este espectacular enclave natural.

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