Julio Norte sale por la Puerta Grande de Las Ventas en su presentación de novillero
El novillero dinástico salmantino Julio Norte, que hacía su presentación en Madrid, salió a hombros al final del festejo de este martes de la feria de San Isidro, en el que hizo todo un alarde de firmeza, temple y decisión con los novillos de Fuente Ymbro, uno de los cuales hirió de gravedad al catalán Mario Vilau, que también antes había obtenido un trofeo.
Con sobrado oficio, y ya a las puertas de su anunciada alternativa en la feria francesa de Dax, Norte acabó por imponerse a diversas circunstancias adversas que comenzaron ya en la lidia a su primero, sonoramente protestado por el sector duro que no se hace oír otras tardes con más público y distinto ambiente, ya que el utrero fue el de peor presentación del encierro.
Y no sólo eso sino que el de Fuente Ymbro tuvo apenas suficiente raza y fuerzas para, amagando con rajarse casi desde el inicio de la faena, aguantar en la pelea, informa Paco Aguado para Efe.
Y sobre esos mínimos fue como el novillero charro, sin exigirle demasiado de partida, le fue extrayendo más muletazos de los que podía suponerse, con una firmeza que ratificó al final con un desplante metido literalmente entre sus pitones. Sólo la estocada, que quedó baja y provocó vómito, demeritó en parte la concesión de ese primer trofeo solicitado por la mayoría.
Pero, aun así, si hubiera algo que compensar, Norte lo hizo con el sexto, otro de los bastos utreros con volumen de toros que soltó en Las Ventas la divisa gaditana, y al que, tras recibirlo con una larga cambiada, el salmantino cuajó luego un variado quite por chicuelinas, faroles y tafalleras.
Sin gran clase, el voluminoso ejemplar tuvo cierta movilidad inicial en el último tercio, la que le bastó al triunfador de la tarde para abrirle el trasteo con dos pases cambiados de rodillas en los medios antes de ligarle dos buenas tantas de derechazos con la necesaria amplitud y altura para intentar mantener las opciones del utrero.
Pero estas no fueron tantas, pues ya al presentarle la muleta con la izquierda se coló directamente para propinar a Norte una seca voltereta de la que, en frase hecha pero aquí palpable, se levantó sin mirarse para sacarle aún más pases estimables con la diestra hasta tumbarlo, ahora sí, de un soberbio espadazo en todo lo alto. La oreja que le abría la Puerta Grande cayó por su peso.
Otra había paseado antes con el novillo con que también se presentó ante la cátedra el catalán Mario Vilau, en su caso por una obra muy entregada y voluntariosa aunque con ciertos errores de planteamiento, en tanto que, casi siempre demasiado encimado, encontró la colaboración clara del animal sólo en momentos puntuales, como los naturales por el buen pitón izquierdo que lució antes de que el ‘fuenteymbro’ se parara por completo.
La efectividad y los rápidos efectos de la estocada que cobró volcándose en la suerte fueron decisivas para que se concediera con cierta benevolencia al de Barcelona ese trofeo que ya no pudo doblar con un quinto al que también recibió a portagayola, aunque ahora de manera menos lucida, y que acabó renunciado a embestir tras la espesa lidia le dio la cuadrilla ante su tarda condición.
El factor más negativo es que, también a la ofensiva, Vilau acabó sufriendo en otra colada la grave cornada en el muslo izquierdo que, tras serle aplicado el típico torniquete con el corbatín, no le impidió matarlo antes de pasar a la enfermería.
Por su parte, el peruano Pedro Luis no llegó a hacer valer sus ideas preconcebidas con el primero de la tarde, flojo y mansito, pero sí que cuajó, con pureza y temple y entre la indiferencia del tendido, un buen manojo de naturales a un cuarto al que le costó humillar y que pronto amagó con rajarse, lo que él impidió en la que terminó siendo una larguísima faena en la que lo bueno acabó difuminándose.
Ficha del festejo
Seis novillos de Fuente Ymbro, sin gran aparato en las cabezas y de muy desiguales hechuras y cuajo, con varios algo bastos y con volumen de toros frente a alguno más terciado y vareado. En cuanto a juego, a la mayoría les faltó, dentro de una manejable condición, un mayor nivel de fuerzas y/o de fondo de raza.
- Pedro Luis, de corinto y oro: estocada desprendida (silencio); tres pinchazos, pinchazo hondo y descabello (silencio tras dos avisos).
- Mario Vilau, de perla y oro: estocada delantera perpendicular (oreja); estocada trasera tendida (ovación camino de la enfermería).
- Julio Norte, de perla y oro: estocada baja delantera (oreja tras aviso); estocada (oreja). Salió a hombros por la Puerta Grande.
Vilau fue intervenido, según el parte médico, de una cornada grave en la «cara anterior del tercio superior del muslo izquierdo, con una trayectoria ascendente de 15 cms y que produce destrozos en el músculo sartorio y contusiona la arteria femoral».
Vilau y Norte se presentaron en Madrid con los novillos Levítico, número 73, negro, de 535 kilos e Infortunad’, número 131, negro listón, de 494 kilos, respectivamente.
Décimo festejo de abono de la feria de San Isidro, con tres cuartos del aforo cubierto (20.881 espectadores, según la empresa), en tarde de calor.