Tik Tok

Una tragedia con Tik Tok en Italia reabre el debate sobre la tecnología y los niños

Niños y tecnología: educar es el factor clave

tecnología niños
TikTok

La tecnología y los niños pueden formar buenas combinaciones, a la vista está la multitud de centros educativos que ya utilizar dispositivos móviles a la hora de educar. Sin embargo, la reciente tragedia con una niña de 10 años en Italia, que ha fallecido por un absurdo reto de Tik Tok, ha puesto de manifiesto las carencias que en muchas ocasiones posee esta relación.

Una tragedia con Tik Tok en Italia

La niña Antonella Sicomero estaba participando en uno de los famosos retos que se lanzan a través de esta aplicación. El denominado Blackout Challenge, o reto del apagón, Consiste en provocar una asfixia mecánica, gracias a la cual se llega a perder el conocimiento. Se trata de ver cuáles son los usuarios que aguantan más sin poder respirar.

Esta niña del sur de Italia, concretamente de Palermo, fue hallada muerta por su hermana de cinco años en el baño. Llevaba el cinturón del albornoz al cuello y en el otro extremo se encontraba anudado al radiador. Querer participar en el reto y demostrar su disposición a hacer algo que probablemente otros niños ya han hecho, le llevó a encontrar la muerte.

La niña fue trasladada de inmediato al hospital infantil Giovanni Di Cristina de Palermo, donde se constató la imposibilidad de que pudiera despertar del coma. La familia, en un gesto enorme de generosidad, ha ordenado la donación de todos los órganos.

El GPDP es el organismo que se encarga de la protección de los datos personales en el país transalpino. La aplicación puede ser utilizada por mayores de 13 años, y este ente ha ordenado bloquear todos los perfiles de Tik Tok cuya edad no esté verificada de ninguna manera.

Se trata con ello de evitar que existan más tragedias similares. No es la primera vez que algún menor de edad fallece o queda herido por participar en algún tipo de reto.

¿Cómo actúan los niños ante la tecnología?

La actitud de los niños ante la tecnología es de admiración en todo momento. De hecho no paran de ver cómo sus ídolos hacen uso de ella de manera continua, al igual que los padres, que pasan horas y horas tras la pantalla del móvil. Por eso, no resulta nada extraño que ocurran asuntos de este tipo, que si bien es un extremo, deja bastante potente que la actitud de un menor de edad de la tecnología no puede ser tomada en vano.

La redes sociales, y Tik Tok especialmente, poseen un enorme atractivo para los menores. Es una aplicación con muchísimas posibilidades y que causa furor entre los adolescentes, últimamente además es el espejo y escaparate de muchas empresas, que vienen ella una posibilidad de aumentar su negocio.

Todas la redes sociales poseen una edad mínima para participar, pero este asunto suele ser pasado por alto por los menores. Que lo haga un niño tiene hasta un pase, por ese punto de rebeldía que a veces se tiene, pero si lo hace es porque no hay una supervisión por parte de los adultos responsables.

Las redes sociales no son lugares obviamente para los niños, máxime en aquellas en la que se lanzan retos dañinos. A día de hoy, las aplicaciones de redes sociales no ofrecen ninguna garantía de que una persona que no cumpla la edad puede utilizarla.

Sería algo fácilmente a implantar, alguna verificación que hiciera uso del DNI u otro documento similar para poder estar en ella. A día de hoy, resulta muy sencillo poner una edad diferente a la que tenemos. De esta forma, ya tenemos ese pequeño inconveniente solventado y somos libres de utilizar la aplicación.

Se trata de la versión del siglo XXI de falsificar el carnet para entrar en la discoteca. Pero en el caso de la redes sociales, muchas personas dicen ser quien es. Aprovechando esta circunstancia para cometer actos delictivos o realizar acoso hacia menores. El caso de la niña italiana no será desgraciadamente el último.

Urge implementar una serie de medidas que garanticen que los menores hacen un uso adecuado de la tecnología, y que las redes sociales sean capaces de no tener entre sus miembros a personas con una edad menor a la estipulada. No basta con que se diga que hay que ser mayor de 13 años para poder utilizarla, sino que se impida de manera fehaciente.

No queda otro remedio que educar en la responsabilidad de todas las herramientas tecnológicas que tenemos a nuestra disposición. Los menores no son ajenos a ellas de ninguna manera, y hacer que la brecha digital entre hijos y padres se reduzca es la única forma de conseguir educar de una manera correcta.

 

 

 

 

Lo último en Tecnología

Últimas noticias