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La radio no ha muerto: así se ha reinventado en la era del podcast y el streaming

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Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Hoy se celebra el Día Mundial de la Radio, una fecha que cada año invita a preguntarse si este medio histórico sigue teniendo sentido en un entorno dominado por el vídeo, las redes sociales y el consumo bajo demanda. La respuesta es clara: la radio no ha muerto. Lejos de desaparecer, ha sabido reinventarse en la era del podcast y el streaming para mantener su relevancia y adaptarse a los nuevos hábitos digitales.

De la FM al consumo bajo demanda

De siempre, escuchar la radio era un hábito casi ritual. Encender el aparato, buscar la emisora y aceptar lo que sonaba en ese momento. Hoy el gesto es distinto. Abrimos una aplicación, conectamos unos auriculares inalámbricos y elegimos qué queremos escuchar y cuándo. Plataformas como Spotify, Apple Podcasts o YouTube han cambiado la interfaz, pero no el fondo, seguimos buscando voces que nos informen, nos acompañen o nos entretengan.

La gran revolución ha sido el paso del directo lineal al contenido bajo demanda. Los programas ya no terminan cuando acaba su emisión en antena. Se fragmentan, se editan y se publican en formato podcast, multiplicando su vida útil. Un oyente que antes no podía seguir un programa matinal ahora lo escucha por la tarde, en el gimnasio o en el coche. La radio ha entendido que el tiempo del usuario es flexible y ha sabido adaptarse a esa nueva realidad.

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Cuando todo falla, la radio permanece

Más allá de la comodidad del streaming, la radio conserva una fortaleza que ningún algoritmo puede sustituir, su capacidad para funcionar cuando el resto de infraestructuras caen. El apagón que nos afectó el 28 de abril fue un ejemplo reciente. Debido a los cortes eléctricos y a los problemas de conectividad en casi todo el territorio, los ciudadanos nos quedamos sin Internet y sin acceso a redes sociales. En ese panorama, la radio se convirtió en la única vía de comunicación y acompañamiento para miles de personas.

No fueron pocos los que se apresuraron a buscar su viejo aparato a pilas, ese que parecía olvidado en un cajón. De repente, volvió a ser imprescindible. La radio ofrecía información en tiempo real, mensajes de servicio público y, sobre todo, una voz que explicaba lo que estaba ocurriendo. Ese episodio recordó que, más allá de las aplicaciones y el streaming, la radio sigue siendo un sistema robusto y resiliente.

El coche conectado, nuevo territorio clave

Uno de los espacios donde la radio mantiene una posición fuerte es el automóvil. Tradicionalmente ha sido su feudo natural, y la llegada de sistemas como Android Auto o Apple CarPlay no la ha desplazado, sino que la ha reforzado. Las aplicaciones de emisoras conviven con plataformas de streaming, pero el acceso a boletines informativos, retransmisiones deportivas o programas de actualidad sigue siendo inmediato y sencillo.

Además, la conectividad permanente ha permitido que muchas emisoras emitan en directo a través de Internet con mejor calidad de sonido y sin las limitaciones geográficas de la FM. Una emisora local puede ser escuchada en cualquier parte del mundo. Eso amplía audiencias y rompe fronteras que antes eran técnicas.

Podcast y radio, una relación que suma

Durante un tiempo se planteó el podcast como un enemigo de la radio. La realidad ha demostrado lo contrario. Muchas grandes cadenas han convertido sus estudios en auténticas fábricas de contenido sonoro que alimentan ambas vías. El directo mantiene la frescura y la inmediatez. El podcast aporta profundidad y permanencia.

Incluso han surgido formatos híbridos. Programas que nacen como podcast y acaban dando el salto a la parrilla tradicional, y espacios de radio que se transforman en productos digitales con identidad propia. La clave ha sido entender que el usuario no distingue tanto entre “radio” y “podcast” como entre contenido interesante y contenido prescindible.

Vigencia en plena explosión digital

Es fácil caer en la nostalgia cuando se habla de radio. Pero su vigencia no se explica solo por el recuerdo. Se sostiene porque cumple funciones que otras plataformas no cubren del todo, inmediatez informativa, sensación de compañía y capacidad de adaptación a cualquier contexto.

La radio no ha muerto porque ha sabido entender que el soporte cambia, pero la necesidad de escuchar historias y voces sigue intacta. Hoy puede sonar en un altavoz inteligente, en un móvil o en un coche conectado, pero sigue siendo ese hilo invisible que acompaña mientras trabajamos, conducimos o simplemente desconectamos.

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