No le he puesto las manos encima al iPhone Duo, pero cada vez veo más claro que es un acierto
Cuanto más miro las especificaciones y el precio, más sentido le encuentro a haber llegado el último
El Apple Watch Series 12 y el Ultra 4 se atreven por fin a decirte si estás listo para el día
En los JBL Live Beam 4 el estuche manda tanto como el sonido y los propios auriculares

Voy a empezar dejando claro lo que este artículo no es. No es obviamente una review, no he ido al Apple Park a toquetearlo ni he tenido el Duo en la mano. Es una opinión que me ha ido formando a base de leer mucho comparar precios con otros plegables y darle vueltas a las decisiones que ha tomado Apple, y cuanto más lo hago, menos me parece un capricho y más una jugada bien pensada. Ninguna de las razones que me convencen tiene que ver con una especificación aislada. Tiene que ver con el conjunto, con la sensación de que cada decisión responde a algo concreto en lugar de a la necesidad de meter un producto más en la keynote.
Llegar el último, cuando los demás ya habían hecho los deberes
Ahora me cuesta ver el retraso de Apple como un fallo. Samsung lleva desde 2018 puliendo bisagras que al principio dejaban entrar polvo, Honor ha llegado a certificar la suya en el libro Guinness y Oppo ha reducido la marca del pliegue hasta un nivel casi imperceptible. Todo ese aprendizaje ajeno es el que ahora sostiene la bisagra del Duo, con más de 100 piezas y titanio impreso en 3D.
Llegar el último con ese mapa ya más que bocetado no me parece timidez, me parece la única forma sensata de entrar en una categoría que ha dañado la reputación de varios fabricantes por precipitarse. Prefiero un plegable tardío que funcione a uno pionero que se rompa a los seis meses.
Un precio que dentro de su gama no me parece disparatado
El Duo arranca en 2.339 euros, una cifra que suena a barbaridad hasta que la pones al lado de otros plegables de gama alta. El Galaxy Z Fold8, el modelo de equivalente Samsung parte de 1.999 euros y llega a 2.599 euros en su versión de 1 TB. El Huawei Mate XT, el triplegable con pantalla que se abre en tres partes, cuesta 3.499 euros en su única configuración disponible.
Visto así, el Duo no está fuera de lugar, está justo en medio de lo que ya se paga por un plegable serio. Sigue siendo mucho dinero, eso no lo voy a maquillar, pero deja de sonar a precio inventado por ser el primero de Apple en la categoría.

Split View, la función que más ganas me da de probar
De todo lo que ha enseñado Apple, Split View es lo que más curiosidad me despierta. No por la palabra multitarea en sí, que suena a folleto, sino por lo que implica en el día a día, poder tener el correo y las notas abiertos a la vez sin hacer malabares con el tamaño de un iPhone normal.
Es la primera vez que un iPhone ofrece algo así, y precisamente por eso quiero verlo funcionar con mis propias manos antes de darlo por bueno del todo. Pero solo la idea de dejar de cambiar de aplicación cada dos minutos para consultar algo ya me parece motivo suficiente para tener ganas del lanzamiento.
No es un iPhone para todo el mundo, y no solo por el precio
Lo que más me gusta del Duo, de hecho, es lo que Apple no ha intentado hacer con él. No lo ha vendido como el sustituto natural del iPhone 18 Pro Max, ni ha fingido que sirve igual para todo el mundo. Deja bastante claro a quién va dirigido, a quien lee mucho, a quien quiere anotar con el Apple Pencil, a quien vive con varias aplicaciones abiertas a la vez. Esa honestidad me genera más confianza que cualquier frase de puro marketing. Un producto que admite abiertamente que no es para cualquiera suele estar mejor pensado que uno que intenta convencer a todo el mundo de que lo necesita.

La cámara no es el objetivo, y creo que está bien que no lo sea
El Duo lleva dos sensores de 48 megapíxeles sin teleobjetivo, una cámara correcta pero lejos de ser lo mejor que hace Apple ahora mismo. Podría leerlo como un recorte, y en parte lo es, pero no me parece el recorte que más debería importar.
Para lo que yo me imagino usando este teléfono, esas tardes muertas en el tren viendo una serie, leyendo algo largo o repasando notas con la pantalla grande abierta, la cámara pasa a un segundo plano casi sin que me dé cuenta. Apple parece haber entendido lo mismo, y prefiero que un producto priorice bien a que intente destacar en todo y se quede a medias en la mitad.

La resistencia y el ecosistema, los detalles que más peso le dan a mi opinión
Hay dos cosas más que suman a mi favor, aunque no salgan en ningún titular. La certificación IP68, que ningún plegable de la competencia iguala todavía, ataca directamente el miedo más razonable de cualquiera que se plantee comprar uno de estos teléfonos, que se estropee por dentro sin que se note por fuera. Y el hecho de que Touch ID sustituya a Face ID, que ya conté en otro artículo, es otra muestra del mismo patrón, decisiones de ingeniería con motivo, no de imagen.
A eso se suma el ecosistema, algo que Samsung no puede replicar tan fácilmente fuera de su propio Galaxy. Quien ya tiene un Mac, un iPad o un Apple Watch encuentra en el Duo una pieza más de algo que ya funciona, no un aparato aislado que hay que aprender a usar desde cero.
Queda un mes para tener el Duo en las manos, y hasta que no lo pruebe no voy a fingir una valoración cerrada. Pero cada dato nuevo que leo encaja con el anterior en vez de contradecirlo, y esa sensación de coherencia es la que me hace pensar que Apple, esta vez, ha llegado tarde a propósito y ha llegado bien.