Teufel IKONIO, el altavoz wifi que mete graves de subwoofer en una sola caja
Wifi, AirPlay 2, Google Cast y entrada óptica para la tele en un altavoz que exige espacio y presupuesto
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Los altavoces inalámbricos para el salón llevan años compitiendo por hacerse invisibles. Tela gris, esquinas redondeadas, un logotipo pequeño y la promesa de que nadie notará que están ahí. Teufel ha tomado el camino opuesto con el IKONIO. Deja a la vista los tornillos de cada panel, convierte la trasera en un bloque de disipadores metálicos y permite ver, entre las barras del armazón superior, el cono de aluminio de uno de sus dos woofers. Es un objeto que se impone en la habitación, y la marca berlinesa lo justifica con un objetivo muy concreto. Quiere que un solo aparato haga el trabajo de un equipo estéreo con subwoofer.
Así es el Teufel IKONIO
El Teufel IKONIO es un altavoz de streaming todo en uno. Se conecta a la red de casa y reproduce música desde el móvil, el ordenador o directamente desde los servicios de streaming, sin receptor ni cables de altavoz de por medio. Por dentro, eso sí, se parece más a unos altavoces de alta fidelidad que a un altavoz inteligente de estantería, porque funciona como un sistema activo de tres vías con ocho altavoces y otros tantos canales de amplificación.
La marca lo presenta como el modelo más potente de su familia de streaming. Se vende en un único acabado negro que la marca llama Night Black. Hay una limitación que conviene conocer desde el principio. No es compatible con la serie Raumfeld de la propia Teufel, así que quien tenga altavoces de esa familia no podrá integrarlo en su sistema.
Diseño y construcción
La carcasa tiene planta pentagonal. Tres de sus caras miran hacia delante y hacia los lados, y cada una aloja un tweeter de cúpula textil, metido en un rebaje hexagonal, y debajo un altavoz de medios rodeado por un anillo texturizado. Las otras dos caras, en la parte trasera, se reservan para la electrónica.
Ahí están los disipadores de los módulos de amplificación, grandes aletas verticales con avisos de que esa zona se calienta y no conviene tocarla, y una columna central con todas las conexiones. Teufel ha optado por refrigeración pasiva, sin ventilador, lo que elimina cualquier zumbido mecánico cuando la música suena bajita.
El cuerpo es de plástico, con un acabado estriado en los frontales, y queda encerrado en un armazón de barras que se abre arriba y abajo alrededor de los dos woofers. Mide 30 centímetros de ancho y de fondo por 38 de alto según la ficha oficial, y pesa 17,4 kilos. Ese peso condiciona dónde ponerlo. El fabricante pide colocarlo sobre una superficie estable y elevada, nunca directamente en el suelo, con los tweeters lo más cerca posible de la altura de los oídos y con espacio libre detrás para que el calor se disipe.
Además, el woofer inferior radia hacia abajo, así que no sirve cualquier pie de altavoz. Teufel vende uno específico de K&M, de tres patas, que se atornilla a la base. Para muebles de madera barnizada o suelos de parqué, el manual recomienda pegar unos tacos de fieltro bajo los apoyos de goma, porque con el tiempo pueden decolorar la superficie.
En la caja vienen tres rejillas de tela que se fijan con imanes sobre las caras frontales. Son opcionales, protegen los altavoces y, según la marca, usan fibras textiles recicladas. Sin ellas el IKONIO luce su aspecto más industrial, el que aparece en las imágenes de este análisis. Con ellas gana discreción, aunque la silueta sigue siendo imposible de disimular.

Ocho altavoces y dos woofers que trabajan en oposición
Lo más interesante del IKONIO está en cómo reparte el sonido. Cada una de las tres caras frontales lleva un tweeter de 25 milímetros con cúpula de tejido y un altavoz de medios de 90 milímetros de polipropileno. Los graves corren a cargo de dos woofers de 200 milímetros con cono de aluminio, uno en la tapa superior y otro en la base, montados uno frente a otro.
Cuando uno empuja hacia arriba, el otro lo hace hacia abajo, y las fuerzas mecánicas se compensan. Con esta disposición se busca que la caja no vibre ni se desplace a volumen alto, algo difícil de controlar en un mueble de este tamaño que mueve tanto aire.
La caja es cerrada, sin puerto réflex. Este tipo de diseño suele dar unos graves más controlados y secos, pero exige mucha más potencia para bajar en frecuencia, y eso explica la cifra de amplificación. Teufel ha incorporado 650 vatios RMS y picos de 2.500 vatios repartidos en ocho canales de clase D, coordinados por un procesador digital de señal.
Según el fabricante, la respuesta en frecuencia va de 19 Hz a 22 kHz, con una caída de 6 decibelios en ese extremo inferior, y la presión sonora máxima alcanza 118 dB a un metro. Sí, es un altavoz con una gran pegada acústica.

Sonido y Dynamore Ultra
Dynamore Ultra es el procesado espacial de Teufel, adaptado aquí a un altavoz que emite en tres direcciones. Desde la aplicación se puede elegir entre tres comportamientos. Uno ensancha la escena para que un solo IKONIO dé la sensación de ser una pareja de altavoces, pensado para escuchar sentado delante. Otro reparte el sonido de forma homogénea entre las tres caras, útil cuando el altavoz está en el centro de una estancia y la gente se mueve a su alrededor.
El tercero desactiva el efecto y deja un sonido más directo, el más adecuado para grabaciones clásicas en estéreo o en mono. Al emparejar dos unidades en estéreo, Dynamore se desactiva automáticamente y cada una se ocupa de su canal.
La aplicación añade un ajuste según la ubicación (exento, junto a una pared, en una esquina o sobre el pie), tres perfiles de sonido orientados a un tono neutro, a reforzar graves o a destacar voces, y un ecualizador de graves, medios y agudos. También deja elegir la sensibilidad de la entrada analógica, alta o baja, para que una fuente con poca señal no suene apagada.
Tiene unos graves muy profundos para el tamaño de la caja, sin que tapen voces ni detalles, unos medios naturales y una escena amplia, difícil de asociar a un único aparato. Mantiene el equilibrio a volumen alto sin que el procesador recorte los graves de forma evidente. Todo encaja con el diseño, una caja cerrada con dos woofers de 20 centímetros y cientos de vatios detrás tiene argumentos para sonar así, aunque la sala tendrá mucho que decir, porque unos graves tan profundos se comportan de forma muy distinta en un piso pequeño que en un salón diáfano.
Conexiones y streaming
El IKONIO se conecta a internet por wifi o por cable Ethernet, que es la opción más estable si el router queda cerca. Con la red configurada, admite AirPlay 2 desde iPhone, iPad y Mac, Google Cast desde Android y aplicaciones compatibles, Spotify Connect y TIDAL Connect, además de la radio por internet de TuneIn integrada en la aplicación. Reproduce archivos FLAC, Apple Lossless, WAV, OGG y MP3. Gracias a AirPlay 2 y Google Cast puede formar parte de un sistema multihabitación con altavoces de otras marcas compatibles con esos protocolos, y desde Google Home se puede controlar por voz con el Asistente de Google.
Dos detalles de la conectividad inalámbrica no están a la altura del precio. El wifi se queda en el estándar 802.11n, aunque funciona en las bandas de 2,4 y 5 GHz. Para enviar música basta y sobra, pero es una tecnología con más de quince años. El otro es el Bluetooth 5.1, que solo transmite con el códec SBC, el más básico. En un altavoz de esta categoría, lo razonable es reservar el Bluetooth para visitas o momentos puntuales y dejar el wifi para el día a día.
En la trasera aparecen una entrada óptica digital, una entrada analógica RCA estéreo, el puerto Ethernet y un USB-C. La entrada óptica es la vía para conectar la televisión, porque no hay HDMI ni HDMI eARC. Además ofrece activación automática desde el modo de espera. La entrada RCA admite un reproductor de CD o un tocadiscos, siempre que este tenga previo de phono, integrado o externo, porque se trata de una entrada de línea.

Panel táctil y aplicación Teufel Home
El control físico está en la tapa superior, y es de lo más logrado del conjunto. Mientras no hay nadie cerca, el panel permanece apagado, una superficie negra mate sin más señal que un pequeño LED de estado. Al acercar la mano, un sensor de proximidad enciende los iconos, que vuelven a apagarse al retirarla.
Hay botones de reproducción y pausa, avance y retroceso, selección de fuente (wifi, óptica y AUX), acceso directo al Bluetooth y una estrella que despliega cinco presintonías para guardar emisoras de TuneIn o contenido de Spotify. El volumen se ajusta deslizando el dedo por un anillo táctil que rodea los controles, mientras una serie de LED se ilumina para marcar el nivel. Me parece más agradable que pulsar un más y un menos, y permite ver de un vistazo a qué volumen está sonando.
Hay alguna decisión menos afortunada. El botón de encendido está en la trasera, junto al de configuración y al de restablecimiento, así que apagar el altavoz del todo obliga a rodearlo si está pegado a la pared. Con las fuentes óptica y AUX tampoco se puede pausar. Al pulsar el botón central el sonido se silencia, y los botones de pista desaparecen del panel.
La aplicación Teufel Home, para Android e iOS, concentra la configuración de red, las actualizaciones de firmware, el emparejamiento estéreo con un segundo IKONIO, el brillo de los LED, las presintonías, el ecualizador, Dynamore y el encendido y apagado automáticos. Quien conecte el altavoz por cable se ahorra el asistente de configuración del wifi, porque se une a la red en cuanto detecta la conexión.

Disponibilidad y precio
El Teufel IKONIO cuesta 1.199 euros en la tienda online de Teufel, que vende de forma directa y ofrece un periodo de devolución de ocho semanas desde la recepción, bastante más que los 14 días legales. Quien quiera colocarlo exento tiene el pie de K&M por 99 euros, o un pack con altavoz y pie por 1.289 euros. La pareja estéreo se vende como IKONIO Stereo Set por 2.279 euros, y existe una versión con dos pies por 2.469 euros.
Mi valoración del Teufel IKONIO
El IKONIO es un altavoz difícil de recomendar a la ligera y fácil de entender una vez se ve lo que lleva dentro. Su gran acierto es el planteamiento acústico. Dos woofers enfrentados en una caja cerrada, tres frentes de dos vías y una amplificación generosa para mover todo eso forman una solución técnica seria y coherente con lo que promete. La conectividad por red es completa, con AirPlay 2, Google Cast, Spotify Connect, TIDAL Connect y Ethernet, la refrigeración pasiva evita ruidos y el panel con sensor de proximidad es un detalle muy bien resuelto.
Los peros… pues que pesa más de 17 kilos y necesita un mueble firme o su propio pie, porque los soportes convencionales no sirven. Le falta HDMI para integrarse con la televisión, el wifi se queda en un estándar antiguo, el Bluetooth no pasa del códec básico y la trasera se calienta lo suficiente como para exigir espacio libre detrás.
Encaja con quien quiere un único aparato capaz de llenar un salón grande con graves profundos, sin montar un equipo con amplificador, altavoces y subwoofer, y acepta un diseño que no pretende pasar desapercibido.
Quien piense sobre todo en la tele encontrará opciones más prácticas en las barras de sonido con HDMI, y quien necesite moverlo de habitación o llevarlo al jardín debería mirar modelos con batería. Si el uso principal es la música y hay sitio para él, el IKONIO justifica buena parte de lo que cuesta. Si no, sus kilos y sus aristas se convierten en un problema.
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