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En los JBL Live Beam 4 el estuche manda tanto como el sonido y los propios auriculares

JBL Live Beam 4
Foto: Nacho Grosso
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Cuando me ofrecieron probar los JBL Live Beam 4 mi mente pensó en otra propuesta de la marca y que también cuenta con pantalla en el estuche. No es un simple añadido estético, permite ajustar el ecualizador, cambiar entre modos de cancelación de ruido o saltar canciones sin sacar el móvil del bolsillo. A eso se suma un sonido que sorprende para su categoría y una cancelación de ruido que, en mi uso diario, va muy bien incluso en entornos con bastante ruido de fondo.

Así son los JBL Live Beam 4

Los JBL Live Beam 4 son unos auriculares true wireless de gama media alta, con diseño tipo stick y cancelación activa de ruido, que forman parte de la renovación completa que JBL hizo de su familia Live en mayo de este año, junto a los Live Buds 4 y los Live Flex 4.

Están disponibles en siete colores, negro, azul, verde, plateado, naranja, morado y arena, y lo que más los diferencia del resto del catálogo de la marca es su Smart Charging Case, un estuche con pantalla que JBL coloca como pieza central de toda la experiencia.

Características del JBL Live Beam 4
Tipo Auriculares true wireless con estuche de carga inteligente
Pantalla del estuche Pantalla táctil con JBL Smart OS 3.0, control de EQ, modos ANC, reproducción y notificaciones
Drivers Dinámicos de 10 mm
Respuesta en frecuencia 20 Hz – 40 kHz
Sensibilidad 98 dB a 1 kHz / 1 mW
Impedancia 16 ohmios
Cancelación de ruido True Adaptive Noise Cancelling 2.0, con modos Ambient Aware y TalkThru, más Smart Talk automático al detectar la voz
Micrófonos 6 micrófonos con Perfect Calls 2.0 y reducción de ruido por IA
Bluetooth Bluetooth 6.0 con LE Audio, Auracast y conexión multipunto
Autonomía auriculares Hasta 12 horas con ANC apagada, hasta 10 horas con ANC activada
Autonomía total con estuche Hasta 48 horas
Carga rápida 10 minutos de carga para 4 horas de reproducción
Carga inalámbrica Compatible con carga Qi, estuche completo en 2 horas
Resistencia IP55 frente a agua y polvo
Peso 9,7 g por auricular, 73 g el estuche
Colores Negro, azul, verde, plateado, naranja, morado y arena

Un stick de 9,7 gramos que aguanta lluvia y sudor sin dar problemas

El diseño sigue la línea que JBL ha ido puliendo en toda la familia Live, con un cuerpo tipo stick que sobresale ligeramente del oído y una almohadilla de silicona que reparte el peso sin generar puntos de presión. Vienen cuatro tamaños de almohadilla en la caja, lo que ayuda a encontrar un sellado correcto sin depender de tallas estándar que no siempre encajan.

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Con 9,7 gramos por unidad son ligeros, y tras varias horas seguidas de uso no he notado la molestia que sí aparece con otros diseños intrauditivos más agresivos. La certificación IP55 los deja preparados para lluvia, sudor y polvo ambiental, aunque no para sumergirlos, algo que conviene tener claro antes de llevarlos a nadar.

El estuche, más adelante hablo de su pantalla, es algo más voluminoso que el de generaciones anteriores, lógico si se tiene en cuenta todo lo que hay dentro, pero sigue entrando sin problema en un bolsillo de pantalón o en cualquier bolso pequeño.

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La pantalla que ha cambia la rutina cuando llevas el móvil guardado

Aquí está el motivo real por el que estos auriculares destacan sobre el resto del catálogo de JBL y sobre buena parte de la competencia. El Smart Charging Case incorpora una pantalla táctil con la interfaz JBL Smart OS 3.0, desde la que se puede cambiar el modo de cancelación de ruido, ajustar el ecualizador, ver notificaciones del móvil, pasar canciones o controlar el volumen sin tener que desbloquear el teléfono.

Foto: Nacho Grosso

En mi uso diario es donde más ha cambiado el hábito, porque resuelve justo la situación en la que el móvil está guardado o hay las manos ocupadas, algo habitual haciendo deporte, vuelves del súper con bolsas en la mano o estás cocinando. La pantalla responde bien al tacto, sin el retardo que a veces lastra este tipo de soluciones, y los menús están organizados de forma clara, sin necesitar el manual para entender qué hace cada gesto. Es una prestación que otras marcas llevan probando en algún modelo suelto, pero JBL la integra aquí como parte central del producto.

Foto: Nacho Grosso

A eso se suma que la propia pantalla del estuche se personaliza como la de un smartwatch, con distintas esferas de reloj para elegir, y que desde ahí se accede también a funciones que hasta ahora requerían el móvil, como localizar los auriculares con un pitido si se han perdido en casa o encontrar el propio estuche.

Foto: Nacho Grosso

Graves con cuerpo y un ecualizador que sí se nota al usarlo

El sonido es, con diferencia, lo que más me ha convencido. Los drivers dinámicos de 10 milímetros entregan graves con cuerpo sin que se coman el resto de la mezcla, y los agudos llegan definidos sin resultar metálicos, algo que no siempre se consigue en esta franja de precio.

La app JBL Headphones permite afinar el sonido con Personi-Fi 3.0, un sistema de personalización que adapta la curva de ecualización al oído de cada usuario tras una pequeña prueba auditiva, y la diferencia se nota especialmente escuchando música con muchos matices, donde antes de ajustarlo algunos detalles quedaban algo apagados.

Foto: Nacho Grosso

Las opciones de personalización van más allá del ecualizador, con perfiles de gestos táctiles configurables y ajustes para decidir cuánto sonido exterior se deja pasar sin desactivar del todo la cancelación de ruido. La app guarda además un Modo Relax con sonidos ambientales pensados para desconectar o dormir, entre ellos olas, un ambiente nocturno, fuego, bosque y lluvia, que se pueden combinar entre sí y reproducir con un temporizador ajustable. No es una función que vaya a usar todos los días, pero está bien resuelta y añade otra capa a lo que ya es una app de personalización bastante completa.

Silencio real en la calle, ruido de más en las llamadas

JBL llama a su sistema True Adaptive Noise Cancelling 2.0 y asegura que recalibra el filtrado en tiempo real según el entorno. En la app, el control de sonido ambiental se organiza en tres modos, cancelación de ruido, Ambient Aware y TalkThru, con un apartado de personalización propio para ajustar cuánto ruido exterior se deja pasar en cada uno.

En mi experiencia la cancelación funciona a un nivel alto, silenciando de forma consistente el ruido de tráfico o de la calle, y noto menos el efecto de presión en el oído que sí aparece en otros auriculares con ANC agresiva.  Un buen trabajo el de JBL en ese sentido.

Donde sí hay más margen de mejora es en las llamadas. Los seis micrófonos y el sistema Perfect Calls 2.0, entrenado según JBL con inteligencia artificial para aislar la voz, cumplen en condiciones normales, pero en entornos con viento o ruido intenso la voz pierde algo de cuerpo y aparece cierta sibilancia, algo que también han detectado análisis independientes del modelo.

Diez minutos de carga para cuatro horas de música

JBL cifra la autonomía en 12 horas con la cancelación de ruido apagada y 10 con ella activada, hasta 48 horas contando las recargas del estuche. Son cifras que, con ANC activada casi todo el tiempo, la resistencia de los auriculares se ha ajustado razonablemente bien a lo prometido.

La carga rápida permite cuatro horas de reproducción con solo diez minutos enchufado, útil para esos días en los que se sale de casa sin haber cargado nada. El estuche admite carga inalámbrica Qi además del cable, y se completa en unas dos horas, un dato que conviene tener en cuenta si se depende de él para largas jornadas fuera de casa.

Auracast y multipunto, para cuando hay más de un dispositivo cerca

Incorporan Bluetooth 6.0 con soporte para LE Audio y Auracast, lo que permite conectarse a altavoces o pantallas compatibles con este nuevo estándar de transmisión de audio, todavía minoritario pero cada vez más presente. La conexión multipunto deja emparejarlos con dos dispositivos a la vez, cambiando de uno a otro sin tener que entrar en los ajustes de Bluetooth cada vez, y funciona con Google Finder para localizarlos si se pierden.

La app centraliza casi toda la configuración, desde el ecualizador hasta los gestos táctiles, y en las semanas de prueba no ha dado problemas de sincronización con el estuche ni de pérdida de conexión con el móvil.

Disponibilidad y precio

Los JBL Live Beam 4 tienen un precio recomendado de 199 euros, que los pone en la gama media alta de los true wireless. A ese precio compiten con modelos que ya tienen la cancelación de ruido muy pulida y un sonido de referencia, así que la pantalla del estuche es el argumento que JBL usa para diferenciarse y, después de probarla, me parece un argumento sólido, no un simple gancho.

Mis sensaciones tras exprimirlos a tope

Después de usarlos como auriculares principales durante semanas, me quedo con una sensación claramente positiva. El sonido cumple de sobra para el precio, la cancelación de ruido funciona bien en el día a día y la pantalla del estuche deja de ser un capricho en cuanto se incorpora a la rutina, sobre todo para quien hace deporte o pasa muchas horas fuera de casa con el móvil guardado.

Las opciones de personalización, tanto de sonido como de gestos, son de las más completas que he probado en esta franja de precio. El punto débil está en las llamadas, donde la claridad de voz no está a la altura del resto del producto.

Si la prioridad es el sonido y la comodidad de manejar los auriculares sin sacar el móvil, los JBL Live Beam 4 cumplen con nota. Si las videollamadas o el trabajo son la prioridad principal, no es que vayan mal, pero no destacan en ese ámbito.

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