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He probado la Razer Soma Chroma y el RGB no es lo más sorprendente

Razer Soma Chroma
Foto: Nacho Grosso (optimizada con IA)
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Cuando se piensa en una silla gaming, la imagen mental suele ser la misma. Un armazón enorme, alas laterales que asoman por encima de la cabeza, cueros sintéticos de colores chillones y un aspecto que jura pertenecer a un plató de eSports antes que a un despacho en casa. Razer Soma Chroma rompe ese estereotipo desde el primer vistazo. Es una silla gaming, sí, pero su carrocería es más estrecha y su línea más discreta que la de casi cualquier modelo del segmento, algo que agradece cualquiera que no quiera convertir su rincón de trabajo en un decorado de neón. Llevo semanas conviviendo con ella en el escritorio y esa primera impresión, la de una silla que pasa muy desapercibida a pesar de contar con RGB.

Así es la Razer Soma Chroma

La Soma Chroma es la propuesta de Razer para unir dos mundos que hasta ahora iban por separado, el de las sillas de oficina de diseño depurado y el de la iluminación Chroma que la marca lleva años metiendo en teclados y ratones. Razer la presenta como su primera silla gaming inalámbrica con Chroma RGB integrado de fábrica. Es una silla pensada para usuarios de entre 1,60 y 2 metros de altura y hasta 150 kilos de peso, lo que la sitúa en la franja alta de precio dentro de las sillas gaming de gama premium.

Características del Razer Soma Chroma
Categoría Silla gaming inalámbrica con iluminación RGB integrada
Iluminación Razer Chroma RGB, 16,8 millones de colores, 10 preajustes de iluminación, reactiva a más de 300 juegos compatibles
Estructura Armazón de acero reforzado con base de acero de 5 aspas
Asiento Espuma de doble densidad curada en frío con arco lumbar ergonómico integrado (fijo, no regulable)
Reclinación Hasta 155 grados
Reposabrazos Ajuste en altura y rotación interior-exterior de 50 grados (2D)
Conectividad Dongle inalámbrico USB-A HyperSpeed a 2,4 GHz para PC y Bluetooth para dispositivos móviles
Alimentación de la iluminación USB tipo C, compatible con enchufe de pared o batería externa (no incluida)
Panel de control Integrado en el reposacabezas, con encendido, cambio de efectos, brillo y selección de conexión PC o móvil
Software Compatible con Razer Synapse para personalización avanzada; también funciona de forma autónoma con el panel integrado
Altura del asiento al suelo 41 a 51 cm
Altura total 125 a 135 cm
Ancho del asiento (con laterales) 54,5 cm
Altura del respaldo 84 cm
Anchura de la base 66 cm
Profundidad total 71,5 cm
Peso máximo del usuario 150 kg
Altura recomendada del usuario 160 a 200 cm
Garantía 3 años, ampliable a 5 sin coste adicional a través de Razer

Diseño y construcción, un perfil que no grita «gamer»

Lo primero que se nota al tener la Soma Chroma delante es lo poco que ocupa visualmente. El respaldo no tiene esas alas exageradas que suben por encima de los hombros ni ese contorno de rally que caracteriza a buena parte de las sillas gaming.

Foto: nacho Grosso

Aquí el diseño es más cercano al de una silla de oficina ergonómica de gama alta, con líneas rectas y un tapizado en tela de punto de tacto suave, casi como neopreno, que se aleja del símil cuero sintético habitual en este segmento. La base de acero de cinco aspas y el armazón reforzado transmiten solidez nada más tocarlos, y las costuras de los laterales, donde además corre la tira de iluminación, están bien rematadas y sin hilos sueltos a la vista.

Comodidad a la hora de usarse

El cojín de asiento de espuma de doble densidad curada en frío es el elemento que más se nota al sentarse. Tiene un tacto firme, no de esos asientos que se hunden al poco, y el arco lumbar viene integrado en el propio respaldo, no como un cojín añadido que hay que colocar y recolocar. Eso tiene una lectura doble.

Foto: Nacho Grosso

Por un lado, mantiene una postura neutra sin que tengas que estar ajustando nada, algo de agradecer para quien no quiere pelearse con la ergonomía cada vez que se sienta. Por otro, al ser un soporte fijo, no se puede subir, bajar ni regular en profundidad, así que quien necesite un apoyo lumbar muy concreto para su espalda tendrá menos margen de maniobra.

Foto: Nacho Grosso

Los reposabrazos se ajustan en altura y giran hacia dentro y hacia fuera hasta 50 grados, un sistema de dos ejes suficiente para el trabajo de oficina y las partidas largas, aunque no llega al recorrido de los reposabrazos con más ejes de movimiento que incorporan otras sillas premium. La reclinación llega hasta 155 grados, cómoda para estirarse entre tareas sin llegar a convertirse en una tumbona.

Foto: Nacho Grosso

Iluminación Chroma y personalización con la app

La tira RGB recorre los laterales del respaldo y reacciona en tiempo real a más de 300 juegos compatibles con Razer Chroma, según indica el fabricante, sincronizándose con lo que pasa en pantalla sin que el usuario tenga que tocar nada. Desde Razer Synapse se puede elegir entre 16,8 millones de colores y 10 preajustes de iluminación fijos, pero la parte más interesante llega con las funciones de inmersión que la propia app habilita, como Mood Analyzer, que adapta el color al ambiente sonoro de la habitación, Screen Sync, que replica los tonos dominantes de la pantalla, o Chroma Visualizer, pensado para quien escucha música mientras trabaja o juega.

Captura: Nacho Grosso

Ninguna de estas funciones es exclusiva de la silla, ya existían en otros periféricos Chroma, pero verlas aplicadas a una silla tan grande dentro del campo de visión cambia bastante la sensación de inmersión respecto a un teclado o una barra de luz.

Foto: Nacho Grosso

La silla no depende de Synapse para funcionar. El panel de control integrado en la parte superior del reposacabezas permite encender, apagar, cambiar de efecto y ajustar el brillo sin ordenador de por medio, y también sirve para alternar entre la conexión a 2,4 GHz del PC y el Bluetooth del móvil. Es un acierto pensar en quien no quiere depender del software para lo básico.

Disponibilidad y precio

Razer Soma Chroma se vende desde 529,99 euros a través de la tienda oficial de Razer.

Mi valoración

La Razer Soma Chroma cumple lo que promete en el terreno donde compite de verdad, que es hacer que una silla gaming deje de parecer un trono de neón y se integre en cualquier habitación sin desentonar. El acabado, el tacto de los materiales y el cojín curado en frío junto al arco lumbar fijo ofrecen una base cómoda para diario sin necesitar ajustes. La parte de la iluminación cumple también, con una app que da mucho juego más allá de elegir un color y olvidarse.

Como propuesta para quien quiere un puesto de juego o de trabajo con personalidad visual sin caer en la estética recargada habitual, la Soma Chroma funciona, y lo hace sin necesitar que nadie se disculpe por tener una silla gaming en el salón.

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