MUERTE EN TRASPINEDO

Buscan sangre en el coche del amigo de Esther López porque su cadáver tenía una herida en la frente

La joven muerta en Traspinedo fue encontrada con un traumatismo en la cabeza que le provocó una lesión por la que necesariamente sangró

Los investigadores ya han enviado a laboratorio nuevas muestras del coche para su análisis prioritario

El teléfono móvil de Esther López hallado junto a su cadáver fue limpiado y no tenía ni huellas de ella

La Guardia Civil localiza la casa en la que estuvo el móvil de Esther López la madrugada que desapareció

Esther López
El cuerpo de la joven desaparecida en Traspinedo tenía una herida abierta en la frente cuando fue encontrado.
Alfonso Egea
  • Alfonso Egea
  • Jefe de Investigación en OKDIARIO. Anteriormente fui responsable de la sección de Actualidad y Sucesos en Espejo Público, en Atresmedia. He publicado cuatro libros y actualmente colaboro en programas de televisión en Mediaset y en Telemadrid. Agradecido por tener el reconocimiento de la Policía Nacional de Madrid y la medalla al mérito de la Guardia Civil.

Varias piezas sueltas del Volkswagen T-Roc propiedad de Óscar, el amigo de Esther López, y algunas muestras obtenidas en los tejidos del mismo vehículo, se encuentran ya en los laboratorios de Criminalística de la Guardia Civil para ser analizados de manera prioritaria. Tras más de 72 horas y dos largos interrogatorios al dueño del coche, los investigadores han llegado ya a varias conclusiones. Una de ellas que el vehículo puede haber sufrido algún impacto de cierta severidad pese a su aspecto de nuevo. Otra que las posibilidades de poder encontrar sangre en su interior pese a haber sido lavado no están ni mucho menos descartadas. Pero ¿por qué la buscan y por qué ahora? Lo hacen porque llevó su tiempo saber que el resto biológico hallado en el maletero en su momento era saliva de Esther. Más tiempo llevó descubrir que esa saliva no llegó ahí por transferencia, sino de manera directa. Pero la clave para esta búsqueda está en el propio cuerpo de Esther López, que fue descubierto con una herida abierta en la frente por la que saben los agentes que le mujer sangró.

El mapa del caso de la joven muerta en Traspinedo va despejándose con el paso de las horas, y eso que la información sensible del caso no ha trascendido más que a cuentagotas, pero si no hace mucho este diario podía contar qué buscaban en el último coche en el que estuvo Esther López antes de morir, ahora podemos desvelar por qué es sangre lo que allí se trata de localizar.

La autopsia de Esther López dejó una foto fija de los hechos. La joven de 35 años sufrió un acontecimiento violento que le provocó una serie de lesiones como contusiones en la cadera, las fuentes del caso explican que ‘rota’ no es el adjetivo que se corresponde con su estado, otra lesión en el cuello y un colapso orgánico que le costó la vida. El hecho violento bien pudo ser el impacto de un vehículo o una caída, nada se descarta, pero lo cierto es que no fue eso lo que acabó con su vida, sino la voluntad de quien lo provocara de no prestarle ayuda y asegurar así su fallecimiento.

De hecho, los investigadores saben de manera indubitada que Esther no cayó muerta instantáneamente. El responsable de su muerte supo que no ayudándola la estaba matando. Pero esa foto fija que deja su autopsia tiene un detalle desconocido hasta el momento: cuando Esther López fue encontrada tenía una herida abierta en la frente.

Contacto directo

Si como los investigadores creen la joven llegó a estar en contacto con el maletero del coche de su amigo, su saliva llegó allí por ese camino, es imposible que la herida de la frente de la chica no dejara manchas en la misma moqueta. De hecho existen otros lugares y superficies sobre los que se encontró precisamente la sangre proveniente de esa herida. Ahora será en el laboratorio donde se resuelva si las muestras tomadas en la moqueta del maletero son o no restos de sangre y a quién pertenecen. De hecho, en ese coche ya se aisló un resto de sangre pese a haber sido denodadamente limpiado varias veces y durante horas. Aquel resto de sangre era del propio Óscar, pero al ser el dueño del coche no es un indicio que lo incrimine en ningún hecho violento.

Pero ni de lejos el trabajo policial se está limitando a encontrar datos que incriminen o no a Óscar por lo que haya en su coche o en su ropa, ya se analiza la que llevaba aquella noche. Al alimón de esos trabajos decenas de agentes revisan una a una todas las piezas del coche del amigo de Esther y lo hacen con dos informes remitidos por la marca que contienen la actividad, segundo a segundo, del vehículo desde el 12 de enero: aceleración, frenadas, maniobras, impactos, trayectos o paradas. Todo está en esos informes, con coordenadas, días y horas, y por eso los investigadores están sabiendo perfectamente a qué parte del coche ir para buscar determinados indicios.

Pero es que mientras tanto Óscar ya ha declarado durante varias horas dos días consecutivos, el primero para que ofreciera un relato abierto de los hechos y los días posteriores y el segundo para que respondiera datos muy concretos que le expusieron los interrogadores de la Guardia Civil. Todo lo que ha dicho ya está en poder de los investigadores y sólo ellos saben cuánto hay de contradictorio y veraz en sus palabras, pero lo que este periódico ha podido saber es que tras sus palabras los responsables del caso ya organizan una nueva ronda de declaraciones a testigos para poder estar cada vez más cerca de conocer la verdad sobre qué le pasó a Esther y quiénes son los responsables.

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