La cirugía robótica Da Vinci evoluciona: mejora su precisión y es menos invasiva

El último sistema Da Vinci ha vuelto a revolucionar el quirófano. El último modelo del robot quirúrgico ofrece una precisión y seguridad mayores para el paciente. Con esta incorporación, la Fundación Jiménez Díaz acaba de iniciar su Programa de Cirugía Robótica.

La plataforma permite hacer incisiones más pequeñas, con un menor sangrado y mínima necesidad de transfusiones. Además, el postoperatorio es menos doloroso, hay un menor riesgo de infección y el tiempo de recuperación y hospitalización también es menor.

El sistema Xi Da Vinci facilita una visión 3D aumentada hasta diez veces, asegurando la claridad de los detalles anatómicos. Por otro lado, es más preciso porque elimina el temblor fisiológico y los movimientos involuntarios del cirujano gracias a sus cuatro brazos robóticos, que permiten al especialista controlar autónomamente hasta tres instrumentos y una óptica; mientras que utiliza pinzas con tamaños de 8 milímetros, dando libertad de movimiento en siete ejes y una rotación de 360º.

Esta tecnología, susceptible de aplicar y beneficiar a numerosas especialidades quirúrgicas, ha comenzado a emplearse ya en la Fundación Jiménez Díaz en intervenciones urológicas -realizadas por los doctores Ramiro Cabello y Cristina Quicios, del Servicio de Urología- y de cirugía torácica -llevada a cabo por los doctores Ignacio Muguruza y Pablo Fernández, del Servicio de Cirugía Torácica-.

Compatible con otras tecnologías

El nuevo modelo también incorpora un láser de posicionamiento que optimiza la posición de los brazos robóticos, permitiendo así una cirugía multicuadrante. Es decir, efectuar intervenciones más complejas sobre órganos ubicados en cuadrantes diferentes, sin modificar la posición del robot y del paciente. Esto se traduce, para los cirujanos, en un acceso más fácil a anatomías complicadas, una mejoría en la radicalidad oncológica y una mayor precisión reconstructiva; mientras que los pacientes tendrán mejores resultados y una mejora en su experiencia.

La cirugía robótica Xi Da Vinci es compatible con otras tecnologías y además, ofrece la posibilidad de utilizar la tecnología Single-Site (un único acceso, a través del ombligo, que optimiza la estética).

Por otro lado, también permite conectar una segunda consola para que dos cirujanos puedan realizar juntos la cirugía, aumentando así la eficiencia en la formación, reduciendo la curva de aprendizaje y permitiendo la asistencia quirúrgica; y facilita la formación a través de un simulador virtual.

Mínimamente invasiva

"El último modelo del robot quirúrgico Da Vinci, el Xi, es un avance más hacia la cirugía mínimamente invasiva para muchas especialidades", apunta el Dr. Cabello. Y es que, tal y como subraya, aporta la ventaja para el cirujano de una "mayor precisión para poder realizar operaciones más complejas" y, para el paciente, "un menor trauma quirúrgico, al realizar la intervención a través de pequeñas incisiones, lo que permite acelerar su recuperación y facilitar su capacidad para volver a su vida normal".

El Dr. Muguruza coincide y subraya la calidad y ángulo de la cámara, "que facilita la preparación y realización de los procedimientos", la mayor sencillez y rapidez que modelos anteriores del robot en la colocación de los puertos, la posibilidad de formar y entrenar con el simulador, y la disponibilidad de máquinas grapadoras articuladas con control robotizado, "esenciales en las resecciones pulmonares, que se ven así facilitadas".

Además, a los ámbitos de los doctores Cabello y Muguruza en el uso del nuevo Da Vinci de la Fundación Jiménez Díaz están previstos sumarse la cirugía colorrectal, la ginecológica, entre otras especialidades.

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