Alimentación

Cómo evitar los ataques de hambre

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Si no nos alimentamos correctamente y comemos a deshoras es posible que tengamos ataques de hambre. Esto puede paliarse con determinadas acciones que todos podemos hacer, pero es importante pensar que debemos cambiar nuestros hábitos.

Además, tendremos que dejar de lado los alimentos procesados y los azúcares y grasas, pues a la larga fomentan que los ataques de hambre sean continuos.

Para controlar los ataques de hambre tienes que tener en cuenta:

Comer cinco veces al día

Tanto médicos como nutricionistas recomiendan comer cinco veces al día, aproximadamente. El desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. De esta manera si comemos bien estas cinco veces no hay lugar a los atracones de hambre.

Desayuno completo

Es mejor desayunar bien y de forma completa, con aquellos nutrientes que necesitamos para afrontar una jornada de la mejor manera. Si el desayuno es abundante tendremos menos hambre posteriormente. Lo recomendable es no saltarse el desayuno porque entonces arrastraremos hambre durante todo el día y caeremos en la tentación.

Grasa saludables

Es importante tomar una dieta variada y equilibrada. Pero que incluya entre sus alimentos aquellos que lleven grasa saludable. Puesto que es la mejor manera de alimentarnos bien y a la vez evitar los ataques de hambre.

Planificar las comidas

Con el ritmo frenético que todos llevamos a base de horarios descontrolados, muchas veces nos olvidamos de una rutina en nuestros hábitos alimentarios. Esto hace que comamos cualquier cosa, nos saltemos la merienda y luego tengamos hambre y piquemos snacks nada saludables. De ahí que sea tan importante fijar un calendario en las comidas y cenas que haremos durante la semana. Además nos ayudará a no tener que pensar qué cocinamos cada día, especialmente cuando hay familia en casa.

Evitar procesados, dulces, azúcares…

Es una de las reglas más importantes. Nadie niega que podamos darnos un capricho de vez en cuando, pero las grasas no saludables y los alimentos procesados solo hacen que tengamos más ganas de comer este tipo de alimentos. Nos sacian al momento, pero al cabo de dos o tres horas volvemos a tener hambre de nuevo. El alto contenido en azúcar y sal que llevan pueden provocar el desarrollo de toda clase de enfermedades.

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