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La frase del Salmo 91 que muchas personas leen cuando sienten miedo: «No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela de día»

Un salmo dirigido al miedo que suele sentirse cuando se experimenta la incertidumbre

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salmo 91
Salmo 91:5. (Foto generada por IA)
Blanca Espada

Leer un salmo antes de acostarse es una costumbre que muchos creyentes mantienen, especialmente cuando atraviesan una mala época o simplemente necesitan encontrar algo de calma. Y si existe un pasaje bíblico que esté relacionado con esos momentos es el Salmo 91 ya que en él encontramos palabras que refieren peligros muy reconocibles para quienes vivieron en la época en la que fue escrito: enfermedades, ataques, oscuridad o amenazas que podían aparecer de forma inesperada.

Y en mitad del texto se encuentra una de sus frases más conocidas: «No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela de día». Se trata del Salmo 91:5, aunque no todas las Biblias lo reproducen exactamente con las mismas palabras. Algunas traducciones hablan de «espanto nocturno» y otras mantienen el «terror de la noche», pero el sentido del versículo apenas cambia. Y tal vez por eso este salmo ha terminado acompañando a tantas personas en situaciones difíciles. Se utiliza como oración y también se lee en busca de consuelo cuando aparece el miedo. Lo curioso es que sus versos no presentan un mundo libre de problemas sino todo lo contrario ya que enumeran una amenaza tras otra y, frente a todas ellas, sitúan la confianza en Dios.

La frase del Salmo 91: «No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela de día»

«No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela de día». Las frase en sí nos presenta dos imágenes fácilmente reconocibles en el mundo en el que surgió el salmo. La oscuridad era un momento de especial vulnerabilidad, mientras que una flecha representaba un peligro físico muy concreto. Sin embargo, el sentido que tradicionalmente se ha dado al pasaje permite ir más allá de una lectura literal. Ese «terror de la noche» que se menciona puede entenderse como aquello que provoca temor sin que necesariamente podamos verlo. La incertidumbre, la sensación de peligro o la angustia ante algo desconocido encajan dentro de esa imagen. Mientras que la «flecha que vuela de día», presenta una amenaza que llega a plena luz y que puede percibirse.

El texto continúa reforzando ese contraste. El versículo siguiente menciona «la peste que acecha en las sombras» y «la plaga que destruye a mediodía», según la traducción utilizada. Noche y día, oscuridad y luz. La intención es abarcar peligros de distinta naturaleza y transmitir que la confianza no debería desaparecer cuando cambian las circunstancias.

Por qué el Salmo 91 se relaciona con la protección

El sentido del pasaje se entiende mejor si se empieza a leer desde el principio. «El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente», comienza la conocida versión Reina-Valera. Desde esas primeras palabras queda planteada la imagen que se repetirá durante todo el salmo: Dios como un lugar en el que refugiarse. Después aparecen comparaciones todavía más gráficas. Se habla de alguien que libra de la trampa del cazador y que cubre con sus alas. La imagen de las alas presenta la protección de una forma sencilla: quien busca refugio queda resguardado ante aquello que sucede fuera.

Más adelante, el texto vuelve a hablar de peligros. «Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra», señala otro de sus conocidos versículos. Y posteriormente aparecen los ángeles, a quienes Dios ordenaría guardar al creyente «en todos tus caminos». Ese contenido explica en parte por qué el Salmo 91 se ha asociado durante generaciones a momentos de temor. Para una persona creyente, leerlo no consiste únicamente en recordar una serie de peligros, sino en desplazar la atención hacia la idea que se repite detrás de ellos: no enfrentarse al miedo sintiéndose completamente solo.

Un salmo cuyo autor no se conoce con certeza

A diferencia de otros salmos que contienen una atribución concreta, el 91 no identifica a su autor en el texto hebreo. A lo largo del tiempo se ha relacionado con distintas figuras bíblicas y existen tradiciones que lo han vinculado con Moisés. También se ha asociado a David, aunque no existe consenso que permita establecer con certeza quién lo escribió. Lo que sí ha sobrevivido durante siglos es su carácter de oración de confianza. El salmo forma parte tanto de la tradición judía como de la cristiana y sus palabras han terminado utilizándose en contextos muy diferentes, desde la oración personal hasta celebraciones religiosas.

Incluso el Nuevo Testamento recoge parte de este salmo. En los relatos de las tentaciones de Jesús en el desierto aparecen citados los versículos referentes a los ángeles que reciben la orden de proteger. Es una muestra de la presencia que este texto ya tenía dentro de la tradición religiosa. Su lectura en momentos de miedo tampoco resulta difícil de comprender. El Salmo 91 no comienza negando que existan amenazas sino que es todo lo contrario y las enumera una tras otra. Habla de trampas, enfermedades, oscuridad, violencia y destrucción. La diferencia está en la respuesta que propone ante ellas.

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