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Este dulce sólo lo puedes tomar en esta pastelería tradicional del País Vasco: ‘peligrosamente adictivos’

Conoce los Cocotes de Markina, un dulce del País Vasco que sólo se elabora en un sitio concreto

Dulce País Vasco
Los Cocotes de Tate Markina. (Foto: @365bocados)
Blanca Espada

En un momento en el que muchos dulces buscan reinventarse para llamar la atención, hay otros que siguen funcionando exactamente igual que hace más de un siglo. Es el caso de los Cocotes de Markina, un dulce casi de culto en el País Vasco que es de sobras conocido pero que ahora ha vuelto a ganar protagonismo gracias a un vídeo de la influencer gastronómica @gingerinbilbao.

En su publicación, la joven pone el foco en lo que hace especial a este dulce: no se puede encontrar en cualquier sitio ni se produce en masa. “Estados Unidos tiene la fórmula secreta de la Coca-Cola» dice en el vídeo pero en Markina es el único sitio donde puedes encontrar los cocotes que ella mismo vio como se hacen. Pero a pesar de haber grabado (y mostrado) lo que se cuece en el obrador de Tate, la pastelería dónde puedes encontrar este dulce, el misterio de su receta existe aunque como explica la influencer se trata de un bizcocho, que por encima va recubierto de un glaseado dulce con anís. Sin embargo, nadie sabe realmente qué pasos se siguen para hacer estos Cocotes que además esconden una historia que se remonta a finales del siglo XIX y cuya elaboración que apenas ha cambiado con el paso del tiempo.

El dulce del País Vasco que es todo un misterio

La historia de los Cocotes de Markina arranca en 1883, cuando aparecen las primeras referencias a este dulce. Desde entonces, la receta ha pasado de generación en generación sin apenas variaciones y, sobre todo, sin salir del entorno en el que nació.

Hoy, el lugar donde se elaboran sigue siendo el mismo: la Pastelería Tate, en Markina-Xemein. Es allí donde la familia Aretxabaleta custodia este secreto desde 1931, cuando Bernardo de Aretxabaleta recuperó la receta original y la mantuvo viva dentro del obrador. Ese vínculo con el territorio es clave. Los Cocotes no se han convertido en un producto industrial ni se distribuyen de forma masiva. Siguen siendo, en cierto modo, una seña de identidad del pueblo, ya que todos lo asocian directamente con Markina. De hecho, son muchos los que llegan al pueblo sólo para comprar estas pastas de manera que es más que evidente que Cocotes y Markina son sólo uno.

Cómo son los Cocotes de Markina

A simple vista, el Cocote no parece un dulce especialmente complejo. Se presenta en forma de pequeños rectángulos de bizcocho, cubiertos por una capa de glasa con un toque de anís. Sin embargo, la experiencia al probarlo es lo que marca la diferencia.

Según explica @gingerinbilbao, al morderlos se aprecia un contraste muy claro: crujiente por fuera y ligero por dentro. No resultan empalagosos y mantienen su textura incluso al mojarlos, un detalle que no pasa desapercibido para quienes buscan un acompañamiento perfecto para el café. Ese equilibrio es, probablemente, una de las claves de su éxito. No son excesivamente dulces, el glaseado blanco que lleva no se deshace de inmediato y el bizcocho aguanta bien, algo que los convierte en un producto sencillo, pero muy bien afinado.

«Peligrosamente adictivos»

La propia influencer resume la experiencia con una frase que ha llamado la atención en redes: «son peligrosamente adictivos». No tanto por una explosión de azúcar, sino precisamente por lo contrario. Se comen con facilidad, casi sin darse cuenta, y es habitual que uno lleve a otro. Ese carácter discreto, lejos de ser un inconveniente, juega a su favor. Los Cocotes se han consolidado como un dulce ideal para acompañar el café, sin robarle protagonismo y sin saturar el paladar.

Un dulce que exige desplazarse

Parte de su encanto está también en su limitada disponibilidad. A diferencia de otros productos tradicionales que han acabado expandiéndose, los Cocotes de Markina se elaboran solo dos veces por semana y se venden casi exclusivamente en la Pastelería Tate. Además del obrador, pueden encontrarse en dos puntos concretos más, situados en Lekeitio y Durango. Fuera de ahí, no hay distribución habitual, lo que refuerza esa idea de producto ligado al viaje y a la visita al pueblo. Como señala Alazne en su vídeo, «la Coca-Cola la encuentras en cualquier parte del mundo, pero para probar los Cocotes vas a tener que venir a Marquina».

Precio y formato

La caja de Cocotes de Markina tiene un precio de 13,50 euros. Se presenta como un producto pensado para compartir o para llevar como recuerdo gastronómico, algo habitual entre quienes visitan la zona y quieren llevarse un pedazo de su tradición repostera. Más de 140 años después de su origen, este dulce sigue demostrando que no siempre hace falta cambiar una receta para seguir conquistando el paladar de todo el mundo. A veces, basta con mantenerla intacta y dejar que hable por sí sola.

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