Votar Sánchez es votar indulto

Votar Sánchez es votar indulto

Preguntado sobre qué sucederá tras la sentencia del juicio del 1-O, Pedro Sánchez ha deslizado en su entrevista con Antonio García Ferreras para La Sexta una respuesta –“el poder político tendrá que posicionarse”– de extraordinaria gravedad. El actual presidente del Gobierno de España sugiere nada menos que un indulto a los presos golpistas que trataron de subvertir el orden constitucional rompiendo la unidad de España.

El poder ejecutivo tiene la capacidad de indultar a personas con sentencia de condena en firme, es cierto; pero esta potestad sólo se utiliza en casos muy puntuales; nunca para eximir de responsabilidad jurídica a un grupo de personas acusadas de tan graves delitos, que además han sido cometidos en vivo y en directo ante los atónitos ojos de millones de españoles. Absolver a los presos es una clara muestra de debilidad y desidia por parte de la institución que más tendría que defendernos; significa, en definitiva, dar ánimo a los secesionistas para que vuelvan, con más ímpetu, a su propósito nunca abandonado de acabar rompiendo España.

Sánchez, en la misma entrevista, explica cuál es su objetivo: pactar con los independentistas. Sostiene que “no voy a excluir a ninguna formación política dentro de la Constitución española”, pero si indulta a los independentistas, demuestra que la propia judicatura española antes ya los ha situado fuera de la Carta Magna. En la mente de Sánchez desaparece toda referencia al Estado de Derecho y a la misma lógica y se impone –de momento en su imaginación– el uso arbitrario del poder.

Convivencia a cambio de independencia; he aquí el quid de la cuestión. Deducimos en dicha entrevista la estrategia y el fin que comparten partidos de izquierda y nacionalistas: cuando gobierna el centro-derecha español, instauran en la vida pública un conflicto político agudo y permanente, que sólo disminuye cuando llega la izquierda al poder para ceder a las demandas independentistas. El problema más urgente no es la independencia, ni la convivencia; es Pedro Sánchez. El 28 de abril los españoles tendrán que posicionarse.

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