Unas nuevas elecciones con Sánchez rendido al independentismo

Empieza una campaña electoral no muy diferente de la del 28 de abril. La verdad, las expectativas no parece que vayan a cambiar mucho los resultados de ese día fatídico para todo lo que es España y el centroderecha español. Ha recibido Sánchez, en La Moncloa, a sus amigos de Podemos y a la oposición, que ha ido allí a hacer el paripé, sabiendo dos cosas: la primera, que Sánchez, en cuanto puede, les miente, y en segundo lugar, que además revelará el contenido de sus conversaciones. Es decir, un paripé absolutamente inútil para el centroderecha español, para Ciudadanos, para el Partido Popular, y no para Vox, que no ha ido a La Moncloa.

Empezamos una campaña electoral con algunas certezas muy importantes. Primera, que no va a haber 155 con Cataluña. Es decir, que Sánchez está rendido al independentismo. Y para eso ha traído a un hombre, o quiere traer a un hombre, Iceta, a un bailarín político que representa muy poco, y que sí cree que la independencia de Cataluña es absolutamente posible dentro de 5 o 10 años. Un lustro o dos lustros.

Esto es lo que nos empieza a parecer absolutamente preocupante. El Partido Popular tiene que recuperar por lo menos el 40 % del voto de Vox para instalarle en unos resultados parecidos a los que tenía antes del 28 de abril. Ciudadanos no le va a dar tregua. Y mientras tanto, Sánchez, de reina madre, en La Moncloa recibiendo a unos y a otros e instalándose los fines de semana en un cortijo estatal para su mayor honra, gloria y beneficio. Por ahora no hay motivos para la satisfacción.

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