La máquina del fango

La máquina del fango

La llegada de VOX al Parlamento andaluz, más las perspectivas de futuras elecciones, han desatado una ofensiva sin precedentes contra ningún partido político desde la llegada de la democracia. Ni Herri Batasuna (HE), ilegalizada por ser el brazo político del terrorismo, ni su heredera Bildu, ni los fanáticos que quieren romper la nación desde el odio a todo lo español han recibido ataques tan brutales como los que recibe la formación de Santiago Abascal por haber pedido una revisión de la Ley Integral de Violencia de Género (LIVG).

La normativa no cumple con su objetivo: proteger a las mujeres víctimas de malos tratos. En cambio, abre la puerta a miles de denuncias falsas y de hombres inocentes maltratados judicialmente solo por ser varones. Si se analizan los datos de denuncias, condenas y mujeres asesinadas en años anteriores a la promulgación de la ley y tras su desarrollo, con miles de millones de euros invertidos, comprobaremos que las cifras son idénticas. Hoy, con 65.000 millones de euros gastados en 14 años y la pregunta es: ¿Cuántos han llegado a mujeres maltratadas? Desgraciadamente, pasa lo mismo que cuando no se invertía en evitarlo. Los que defienden esa política de ideología de género, de hembrismo que pregona la superioridad de la mujer sobre el hombre, es que si crecen las denuncias y las víctimas dicen que es por falta de presupuesto, y si se reducen lo que dicen es que es una prueba de que el dinero invertido es necesario y piden más. El problema es que se ha organizado todo un chiringuito financiero mafioso del que viven miles de personas con altos salarios en miles de asociaciones que reciben subvenciones, dedicando la mayor parte de la misma a abono de sus salarios, cursos, viajes o gestión y, sólo una mínima parte, se destina a asistencia y asesoramiento a las mujeres maltratadas. Sirva como muestra el Instituto Andaluz de la Mujer quecon un presupuesto el pasado año de 42 millones de euros destina a mujeres maltratadas poco más de un millón de euros. El dinero se pierde en el camino y quienes viven de esto no quieren que se analice cuánto dinero llega a la mujer maltratada y cuánto se queda en papel mojado.

El pensamiento único dice que las denuncias falsas –las condenadas por ello– son el 0,075% sin entrar en más datos. En 2003, el 75% de las denuncias presentadas desde que se computan han sido archivadas. Entre esas cientos de miles hay muchas denuncias falsas y también maltratadores que han quedado impunes. Un hombre denunciado falsamente no puede proceder contra la denunciante si no ha sido cerrado el asunto sin declaración de responsabilidad contra él. Ningún juez lo hace para no encontrarse con un declarado inocente que asesine después a su pareja. Todas las denuncias se cierran con archivo provisional lo que conduce a la impunidad de la falsa denunciante. Por denunciar falsamente en proceso de separación, que aconsejan muchas asociaciones y bufetes, las las mujeres tienen 42 euros mensuales, la vivienda, e impide la custodia compartida de los hijos, que se quedan con la denunciante. ¿Quién dice que no hay miles de mujeres que hacen uso de denuncia falsa en su beneficio?

No votaré nunca a VOX por su posición sobre el aborto,  por rebajar la unión entre personas del mismo sexo de la condición de matrimonio y otras de moral religiosa que no comparto, pero no me sumaré al coro de la casta política y mediática del pensamiento único que manipulan sus declaraciones y vierten acusaciones brutales, infamias y calumnias, como las realizadas, entre otros, por Pablo Echenique, Teresa Rodríguez o Susana Díaz. Existe violencia de género y, VOX no lo niega. Quién diga que lo hace, miente.

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