Feijóo: todo en el primer mes y con carpetas tabuladas
Tiempo atrás hace que llevo escribiendo que Alberto Núñez Feijóo dormiría en el Palacio de la Moncloa, si finalmente no ocurre nada «extraordinario», esto es, que Sánchez se empeñe en violentar por cualquier medio o por todos la voluntad ciudadana.
Hay otros que, a la vista de lo que acontece, están empezando a girar el cañón por ver si pueden pillar algo en la nueva situación de poder que se avecina. ¡Allá ellos y allá el que pudiera permitir premio para los arribistas!
Lo que importa. No comparto en absoluto esa idea de que la izquierda y la extrema izquierda harán imposible desde el primer día el normal desenvolvimiento del hipotético nuevo gobierno de la derecha. Los conozco demasiado bien y sé de su cobardía cuando no están arropados por el poder. ¿Que lo intentarán? Sí, obvio. Pero si se les planta cara, no son otra cosa que meros tigres de papel. Antecedentes existen y muchos.
Ello no quiere decir que no intenten camuflarse en las instituciones básicas, dejar correr el tiempo y aparecer como aliados de nuevo cuño del poder legal y democráticamente constituido. Pienso, por ejemplo, en RTVE, EFE, Banco de España, Telefónica, Indra, AENA y un largo etcétera, amén de las instituciones políticas como el Consejo de Estado, tribunales de la Competencia y un sinfín de organismos públicos asaltados sin miramiento ni compasión.
Feijóo dijo hace dos días que la primera carpeta que llegará al Consejo de Ministros será la de Ceuta. Con buen criterio, porque en esa ciudad española se ha perpetrado una traición muy grande por parte del Gobierno, cuya obligación es defenderla con uñas y dientes.
Ello quiere decir que el jefe del PP, presumiblemente próximo primer ministro, lleva tiempo junto con su equipo preparando el día y la hora en que tenga que echarse el país al coleto. Tendrá lo más decente de España tras de él, justamente para hacer todo lo contrario de lo que ha hecho Pedro Sánchez. Los mejores observadores de la realidad nacional opinan que lo sustancial de su «transición» y refundación del Estado tiene que hacerse en los primeros treinta días para que nadie se llame a engaño. Ya sé que ahora está Vox, al que es imposible obviar. Son gentes razonables.
Darle aire a una más que presumible oposición ociosa y ahíta de venganza será un error histórico. Porque se habrá quedado a la intemperie, sin coche oficial ni manta que les cobije. ¡A ver dónde van a encontrar en el sector privado que les pague lo que no valen!
Feijóo tiene experiencia de Gobierno, incluido Correos, entidad a la que hay que prestar enorme atención en este periodo, y sabe cuáles son las prioridades que demanda una sociedad muy harta de lo sufrido durante los ocho años pasados.
Hará falta, eso como condición «siquanom», determinación, valentía y sentido común.
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