Maricarmen envió una carta a Sánchez el año pasado pidiéndole auxilio ante su desahucio y el presidente no hizo nada
La anciana, cuyo desahucio desató las protestas por la vivienda, falleció este miércoles
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Maricarmen Abascal, la anciana cuyo desahucio ha impulsado a Pedro Sánchez a anticipar las elecciones generales, ya escribió en noviembre de 2025 una carta al presidente del Gobierno para pedirle ayuda y reclamarle la aprobación de los contratos indefinidos de alquiler, una de las medidas que ha incluido ahora en los decretos de vivienda. La mujer, que llevaba ingresada en el Gregorio Marañón desde el pasado 23 de septiembre -tras ejecutarse la orden de lanzamiento-, falleció este miércoles.
«Estimado señor presidente: el día que usted nació yo llevaba ya 16 años viviendo en esta casa. Mi casa», comenzaba la misiva que Maricarmen escribió a Sánchez hace ya diez meses, respaldada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid.
El sindicato llevaba al menos desde 2024 ocupándose de este caso. Aquel año, la mujer se convirtió ya en protagonista de una de sus denuncias: «Las inquilinas de renta antigua, nueva presa favorita de los depredadores inmobiliarios».
En noviembre de 2025, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos -artífices de la acampada en la Puerta del Sol- dio visibilidad a la anciana grabando un vídeo en el que escribía una carta al mismo presidente del Gobierno.
«Hoy, Maricarmen, un mes después de su intento de desahucio con 87 años, envía una carta al presidente del Gobierno. Lleva 70 años en su casa y quieren echarla por no ser rentable. Recuerda que la vivienda es un hogar, no un negocio. Por eso necesitamos contratos indefinidos», difundió el sindicato. El desahucio se ejecutó finalmente el pasado 23 de septiembre, tras cuatro intentos y un largo litigio por la finalización del contrato de renta antigua que había firmado su padre en 1956. La nueva empresa propietaria reclamaba un contrato a precio de mercado, que no fue aceptado por la inquilina. El caso desató una ola de protesta social instigada por la izquierda.
En la misiva al presidente, Maricarmen exponía su situación: «He pagado puntualmente cada mes lo que correspondía. He hecho mucho más, he limpiado estas habitaciones, he cuidado de mis padres, he ido y he vuelto del trabajo y he dormido mis noches en paz. Por eso no me tiembla la voz cuando afirmo que esta casa es mía, no porque la haya comprado sino porque la he vivido».
«Gracias al contrato indefinido que firmó mi padre en los años 50, yo he podido disfrutar de los frutos de mi esfuerzo, de la estabilidad de la que una puede disfrutar cuando sabe que al mes siguiente no le van a pegar un susto con la vivienda. Esta tranquilidad no era un lujo, era dignidad. Una dignidad que hoy se está perdiendo», escribía la mujer, defendiendo la vivienda «como un derecho» y no «como un lujo antiguo».
«Tiene el poder de cambiar esto»
A continuación, se dirigía expresamente al jefe del Ejecutivo: «Señor Sánchez, yo soy una mujer de 87 años a la que hace un mes intentaron desahuciar después de siete décadas viviendo en su casa, a la que intentarán volver a expulsar en unos meses…»
«Usted tiene la capacidad, la responsabilidad y el poder de cambiar esto», reclamaba abiertamente la mujer, quien aprovechaba la carta para pedir a Sánchez la aprobación de los contratos indefinidos para «devolver la estabilidad y la dignidad a las personas» que viven de alquiler.
La carta finalizaba con un mensaje al socialista: «Porque mire, señor presidente, cuando termine su mandato yo querría seguir aquí, en el mismo sitio en el que estaba el día que usted nació».
Pese a que el caso venía de atrás, no fue hasta el pasado septiembre, coincidiendo con la ejecución del desahucio y las movilizaciones por la vivienda, que el presidente del Gobierno empezó a utilizarlo políticamente.
El mismo día, Sánchez aprovechó su comparecencia ante los medios en la Misión Permanente de España ante la ONU para referirse al asunto —»una tragedia social que no podemos aceptar»— y para atacar a Almeida y Ayuso, a los que culpó de haber hecho «caso omiso a una demanda social».
En el contexto del clima de protesta, Sánchez llevó al Congreso dos decretos de vivienda, que fueron tumbados con el voto de Junts. La derrota parlamentaria —la más dura de su mandato— motivó al líder socialista a sondear a sus colaboradores, ministros y dirigentes para un anticipo electoral, que finalmente anunció el lunes.
En La Moncloa confían en que la protesta ciudadana surgida en el contexto del desahucio de Maricarmen les permita recuperar a parte del electorado que le dio la espalda por la corrupción. Una movilización a la que se han sumado CCOO y UGT, promotores —junto al Sindicato de Inquilinas y otras organizaciones sindicales— de una huelga general el próximo 11 de noviembre, a dos días del arranque de la campaña electoral. Desde el Gobierno y el PSOE también se trata de instrumentalizar la muerte de la anciana para sacar rédito político.