Este es el camino para derogar el sanchismo

Este es el camino para derogar el sanchismo

Sólo cabe congraciarse por el hecho de que PP y Vox hayan llegado a un acuerdo para compartir listas en el Senado supeditando el interés mayor —poner fin al sanchismo y su control de las instituciones— antes que el interés partidista. Resulta obvio que el objetivo del acuerdo es alcanzar en la Cámara Alta una mayoría de tres quintos que permita garantizarse la mayoría en instituciones como el Tribunal Constitucional y el CGPJ.

Puede que quienes defienden la estricta separación de poderes y la necesidad de que el TC no se convierta en una terminal del poder político —algo, por otra parte, necesario— entiendan que el objetivo de PP y Vox de garantizarse el control de estos órganos no responde a otra cosa que a perpetuar el modelo que ellos mismos han criticado.

Puede ser, pero no lo es menos que urge derogar el sanchismo y construir un nuevo modelo; por tanto, cabe esperar que una eventual mayoría reforzada en el Senado de la derecha sirva como primer paso, no para controlar a los jueces, sino precisamente para todo lo contrario: para acabar con el control político de la justicia. El acuerdo entre PP y Vox era absolutamente necesario si se quiere profundizar en una reforma que garantice a los jueces mayor independencia del poder político ante la amenaza de una izquierda que aboga decididamente por someter el poder judicial al poder legislativo, quebrando el principio de la separación de poderes.

Por tanto, el pacto es saludable, pero más saludable para la democracia sería que esa mayoría de tres quintos a la que aspiran en el Senado PP y Vox permita no sólo un cambio de cromos, sino un cambio estructural que dote de maniobrabilidad e independencia al Poder Judicial. Es una de las grandes asignaturas pendientes de la democracia española y la posible mayoría absolutísima de las derechas en la Cámara Alta puede y debe servir para afrontar ese reto.

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