Donde no hay figurantes del PSOE a Sánchez le llueven abucheos

Pedro Sánchez

Resulta una evidencia empírica que cuando Pedro Sánchez sale de la Moncloa y acude a lugares que no están controlados por Ferraz -como aquella plaza en Coslada donde jugó a la petanca con figurantes socialistas para grabarse en un vídeo tan fake como el que se grabó en una vivienda en Parla del hermano de un cargo del PSOE con quien compartió opiniones sobre el salario mínimo- le llueven, con mayor o menor intensidad, los reproches y abucheos, como le ha ocurrido durante su visita a la Mercedes Fashion Week de Madrid. En suma, que cuando pisa escenarios reales y abandona los lugares creados artificialmente por la factoría de propaganda monclovita, el jefe del Ejecutivo sufre las críticas que no recibe, faltaría más, cuando juega en casa.

A la salida del desfile de Teresa Helbig, donde acudió acompañado de su mujer, Begoña Gómez, amiga y clienta de la diseñadora, Sánchez tuvo ocasión de comprobar que cuando camina sin red las cosas son de otra manera. Es lo que tiene ser el primer presidente del Gobierno en asistir a un desfile de la semana de la moda de Madrid: que terminas siendo el primer presidente en ser abucheado en un desfile de la semana de la moda de Madrid. Pretender marcar tendencia -nunca mejor dicho hablando de moda- y pasar a la historia tiene sus riesgos: le llamaron traidor y otras lindezas. A eso le llaman ir por lana y salir trasquilado. La presencia de Sánchez en la pasarela tenía como objeto apoyar a la amiga diseñadora de su esposa -Begoña Gómez vestía un conjunto de Teresa Helbig-, porque, ya se sabe, y nunca mejor dicho hablando de moda, que el matrimonio no da puntada sin hilo.

La creciente indignación hacia el presidente del Gobierno no se amortigua simulando naturalidad con un grupo de jubilados puestos por el partido ni presumiendo de la subida del salario mínimo en el pisito del hermano mileurista de un asesor presidencial. Eso, Pedro Sánchez, es autobombo. La verdad está en la calle y el presidente ha sufrido un nuevo baño de realidad.

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