¿Día ‘D’ Bruselas o día ‘P’ de Presupuestos?

¿Día ‘D’ Bruselas o día ‘P’ de Presupuestos?

Este 15 de octubre es el día en que Bruselas ha de recibir los Presupuestos elaborados por el Gobierno. De momento, sabemos que hay mucha alegría con el gasto público, contentado a todo hijo de vecino, creciendo con garbo y, por el otro frente, varapalos tributarios forzando los ingresos como para echarse a temblar. Tal vez, eso explique en parte lo que está sucediendo en la bolsa española que, al margen de las connotaciones económicas europeas y mundiales, padece los efectos de medidas populistas y los anuncios de opresión fiscal que, desde luego, espantan al más pintado, huyendo unos de acá, ante lo que sería una cruzada contra la iniciativa privada y el capital y una persecución sin escrúpulos contra el ahorro de la gente prudente que con su esfuerzo familiar ha conseguido tener un rinconcito procurando por el mañana.

A cuenta o a cuento de los presupuestos, uno hace sus cábalas. La primera: los gastos van creciendo de año en año, sin más, siempre aumentando y el interrogante sería por qué. En las empresas privadas, cada año se procura reajustar los gastos y adecuarlos al nivel de ingresos, se controla la realización presupuestaria con la realidad y se reajustan las cosas para lograr que el día a día se encamine hacia los objetivos fijados. En las Cuentas del Estado, nada de eso. No estaría de más que algún dirigente político pensara en la filosofía del “presupuesto base cero”, es decir, en plantearse el porqué de cada gasto y su adecuada cuantificación. Porque gastar y gastar, aumentar el gasto de año en año deviene en la multiplicación del gasto público. Y éste es uno de los grandes males de nuestra España y de sus Comunidades Autónomas.

Segunda reflexión: cuando se proyectan los ingresos tributarios, ¿se hace con tino o se busca que cuadren los números? Lo digo porque la experiencia nos dice que nunca, en el ejercicio fiscal, los ingresos presupuestados se cumplen, o sea, que se acaba recaudando menos de lo previsto. ¿Alguien interviene en este asunto de desajustes y desviaciones presupuestarias? ¿Se exigen responsabilidades a quienes cuadraron las cuentas así, por las bravas? Tercer apunte. El cuento chino de la lucha contra el fraude fiscal que es una constante de la que se usa y abusa. Ya sabemos los contribuyentes cumplidores de qué va esa parafernalia: estrujar y acorralar al que sí cumple con sus obligaciones tributarias porque lo de perseguir al pecador fiscal, de eso nada de nada en España salvo alguna excepción de poca monta.

Y acabo con una pregunta: ¿le interesa realmente al Gobierno que su entusiasta propuesta presupuestaria, que contenta a sus socios populistas, obtenga luz verde o le sale más a cuenta prorrogar los presupuestos del Gobierno anterior para que Bruselas no le llame al orden? Uno, sinceramente, duda de que tanta demagogia presupuestaria encuentre apoyo en el seno de la Comisión Europea, máxime si es allí donde hay que debatir y dar luz verde a los afanes del descuadre de las cuentas italianas. Así que, ¡máxima expectación!

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