La clase media, un sueño cada vez menos accesible

La clase media, un sueño cada vez menos accesible

La aspiración de la clase media, ese ideal típicamente americano y europeo que plasma el anhelo de un futuro mejor para nuestros hijos, se desvanece. Hablamos de crecimiento económico, sí, más o menos, pero de inclusivo, o sea, que todos nos beneficiemos de tal crecimiento, muy poco.

Durante estos años la clase media ha visto cómo sus ingresos se recortan y su calidad de vida empeora. La prueba palpable de ello que es nos invade el low cost. La moda de los precios baratos o de las cosas a precios baratos vino para quedarse. ¿Por qué? El poder adquisitivo de la clase media merma, los ingresos familiares se vuelven inciertos. Los sueldos en España están contraídos, moviéndose por término medio en torno a los 26.000euros anuales y nuestro PIB per cápita en 2018 es de 25.900 euros. Sueldos frecuentes son los que se sitúan sobre los 16.000 euros anuales. Eso se traduce en 1.000 euros mensuales. Miremos hacia atrás. Antes, cuando alguien ganaba mil euros al mes era un mileurista, en tono más bien despectivo. Hoy, cuando un joven graduado cobra mil euros mensuales, nos jactamos de que las cosas le vayan bien. Nuestro listón de exigencia ha caído. El trabajo, que antes era para toda la vida, ahora transita por arenas movedizas. No sabemos si dentro de un mes seguiremos en nuestro empleo o el mismo se amortizará, es decir, que nos quedaremos sin él. No nos gusta mirar a largo plazo porque el corto plazo, en lo personal y laboral, está repleto de interrogantes. Movimientos empresariales, concentraciones económicas, creaciones de monstruos corporativos y, a continuación, poda de puestos de trabajo. La clase media está bajo presión; lo dice la OCDE. Aumenta el coste de la vida, pero los salarios no lo hacen de la misma forma. El empleo pierde calidad. La precariedad se extiende. Los presupuestos familiares se encogen. Los gastos se ajustan. El coste de la vivienda se dispara y el sobre endeudamiento familiar se torna peligroso. La accesibilidad a la vivienda propia va pasando de utopía a pura quimera.

La clase media se convierte en un sueño cada vez menos accesible. Pero la clase media es el combustible del motor de la economía. Allá donde la clase media se posiciona, la economía crece. Los países emergentes, con su clase media pujante, vislumbran el futuro con dosis de optimismo. Europa, anquilosada, recortándose, contempla timorata a su clase media decadente. ¡Inseguridad laboral, impera la tecnología, acecha la robotización, digitalización imparable! El trabajo de la clase media navega cual barco en aguas procelosas. Hogares en riesgo de pobreza…Y cuando observamos nuestro modelo económico, poco optimismo se puede insuflar a nuestra clase media. Porque el trabajo se ve acechado por el umbral de pobreza. El panorama económico de unos años acá se ha oscurecido. Hay quien cree que todavía estamos con los últimos coletazos de la crisis financiera y económica de 2008. Otros opinan que aún perduran las secuelas.

Y, frente a los anteriores, aparecen los convencidos de que el escenario económico ha cambiado su decorado: más que consecuencias de la crisis, el mundo ha empeorado y esto es lo que hay…Y la clase media, así las cosas, está en franca retirada.Antes, tener un trabajo era salvoconducto para dejar de ser pobre. Hoy, sin embargo, parte de la gente que trabaja en Europa vive bajo el umbral de la pobreza. En Rumanía es donde más se da el riesgo de pobreza entre los trabajadores: 17,4%. y en España, el 13,1%, por delante de Grecia(12,9%), Italia (12,2%), Portugal (10,8%)… En la Unión Europea de los 28, el9,4% de los trabajadores se halla en el umbral de pobreza. En cambio, enIrlanda solo el 5,1%, en la República Checa el 3,5% y en Finlandia el 2,7%.Empleo precario y trabajadores en umbral de pobreza: todo un desafío para el patrón de crecimiento de nuestra economía. ¿Alguien se acuerda de la clase media en el debate electoral?

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