Suena cruel, pero la ciencia lo avala: disparan anestésicos a los pumas de Yellowstone para bajarlos de los árboles
Perseguir a pumas con perros hasta que se refugian en un árbol y, en ese momento, sedarlos con un dardo tranquilizante para poder estudiarlos en una práctica habitual en el Parque Nacional de Yellowstone.
El objetivo no es hacer daño, sino analizar cómo se relacionan y se reparten el territorio los grandes carnívoros en uno de los ecosistemas más complejos de Norteamérica.
Disparar anestésicos a los pumas en Yellowstone: la razón científica detrás de esta controvertida práctica
Capturar a un puma salvaje sin poner en riesgo al animal ni al equipo humano es uno de los mayores retos. Los investigadores recurren a cazadores especializados con perros entrenados para rastrear a estos felinos hasta hacerlos trepar a un árbol, su principal vía de escape.
El procedimiento no siempre es inmediato. Si el árbol elegido no es lo suficientemente seguro, el equipo puede obligar al animal a descender (lanzando nieve o pequeños objetos) para reiniciar la persecución hasta encontrar una ubicación más adecuada.
Wesley Binder, investigador de la Universidad Estatal de Oregón, detalla que cada puma puede ser conducido a tres o cuatro árboles distintos antes de proceder a la sedación.
Una vez en posición, los científicos disparan un dardo tranquilizante. Cuando el sedante comienza a hacer efecto, un especialista asciende al árbol, asegura al animal con un arnés y lo desciende cuidadosamente.
Ya en el suelo, el puma recibe una segunda dosis para permitir un examen exhaustivo: toma de muestras, colocación de collares GPS y evaluación de su estado de salud.
Ketamina en pumas de Yellowstone: por qué este anestésico evita caídas mortales durante la sedación
Uno de los aspectos más llamativos del proceso es el uso de ketamina. Este anestésico disociativo no deja completamente inconsciente al animal, sino que lo mantiene en un estado de aturdimiento controlado. Gracias a ello, el puma conserva reflejos básicos que le permiten seguir sujeto a las ramas y evitar una caída potencialmente mortal.
Binder reconoce, en declaraciones recogidas por Cowboy State Daily, que la primera vez que tuvo que subir a un árbol para asegurar a un puma resultó intimidante. No obstante, la elección de este fármaco responde a criterios de seguridad tanto para el animal como para los investigadores.
Robert Crabtree, del Yellowstone Ecological Research Center, subraya que calcular la dosis exacta es crucial. Aunque no existe certeza sobre lo que experimentan los animales bajo los efectos de la ketamina, el experto apunta a posibles estados alterados como episodios psicodélicos o paranoides.
Además, el seguimiento posterior es esencial. Algunos animales pueden sufrir temblores o recaídas durante la recuperación, como ocurrió con un coyote que estuvo a punto de ahogarse tras ser sedado.
Pumas y lobos en Yellowstone: el estudio científico que explica su convivencia sin conflictos
Detrás de estas complejas maniobras hay un propósito mayor: comprender el equilibrio ecológico entre especies. Los datos obtenidos por Binder y su equipo, publicados en la revista PNAS, revelan cómo pumas y lobos han logrado coexistir en Yellowstone pese a competir por recursos similares.
Tras la reintroducción de los lobos y la estabilización de la población de alces (en torno a 8.000 ejemplares durante la última década), los pumas se han adaptado modificando su comportamiento.
En lugar de competir directamente, han desplazado su dieta hacia el ciervo mulo y optado por zonas más escarpadas, dejando los alces principalmente a los lobos.