Parece raro pero hay un motivo de peso: científicos disparan con láser a los animales que Darwin conservó casi 200 años
Casi dos siglos después del viaje del HMS Beagle, todavía hay especies que desafían a Charles Darwin. De hecho, los frascos que recogió siguen intactos en el Museo de Historia Natural de Londres, pero con un misterio por resolver. Lo sorprendente es que la solución a la incógnita podría ser un láser.
Aunque su conservación es buena, nadie sabía exactamente en qué líquidos estaban conservados muchos de estos animales. Casi cualquier forma de averiguarlo podía dañar lo que Darwin había guardado hace tantos años.
Por suerte, un trabajo publicado en ACS Omega ha dado con la técnica para descubrirlo. Un equipo científico ha recurrido a tecnología láser para resolver la incógnita sin tener que abrir los frascos. La aplicación puede transformar la conservación de especies históricas.
Disparan un láser a los frascos de Darwin para saber qué hay en el interior sin abrirlos
Para resolver el problema, los investigadores utilizaron una técnica portátil llamada Spatially Offset Raman Spectroscopy (SORS). Este método de espectroscopia láser permite analizar la composición química de un material sin necesidad de abrir el recipiente.
El sistema funciona iluminando el objeto con un láser y midiendo la respuesta molecular de la materia. La luz reemitida genera una huella espectral que revela qué sustancias están presentes.
La espectroscopia Raman tradicional no era suficiente porque la señal del vidrio dominaba la medición. La tecnología SORS supera este obstáculo al realizar varias lecturas desplazadas del punto de origen y restándolas entre sí para aislar la señal del interior.
El trabajo analizó 46 especímenes históricos del Museo de Historia Natural de Londres, incluyendo vertebrados e invertebrados recolectados por Darwin y otros naturalistas.
Por qué es tan importante saber en qué líquidos conservaba Darwin sus animales
Las filas de frascos que Charles Darwin conservó durante casi 200 años contienen mamíferos, reptiles, peces, gambas, etc., y han permanecido en buen estado.
Los científicos podían observar los especímenes a través del vidrio, pero el contenido conservante era en la mayoría de casos desconocido.
Según el estudio publicado en ACS Omega, conocer exactamente el fluido de preservación es crucial para garantizar el buen estado de estas piezas únicas y planificar su conservación futura.
El problema era que la única forma fiable de averiguarlo consistía en abrir los frascos, lo que implicaba riesgos evidentes como evaporación, contaminación o daño ambiental a los ejemplares.
Hay que tener en cuenta que a lo largo de la historia se han utilizado múltiples recetas de conservación. Lo habitual era emplear alcoholes como etanol o metanol, aunque desde finales del siglo XIX también se popularizó el formaldehído.
Un láser lo descubre: qué líquidos uso Darwin para conservar animales
El disparo de láser identificó correctamente los fluidos en aproximadamente el 80% de los frascos analizados, con otro 15% de identificaciones parciales y sólo tres muestras sin determinar con certeza.
Además hay varios patrones históricos de conservación. Los mamíferos y reptiles solían fijarse con formalina y almacenarse en etanol, mientras que muchos invertebrados se conservaban en formaldehído o soluciones tamponadas, a veces con glicerol o fenoxietanol.
El impacto potencial es enorme. En los museos del mundo existen más de 100 millones de especímenes preservados en líquido, muchos demasiado valiosos para abrirse.
La posibilidad de analizarlos de forma no invasiva ofrece a conservadores y científicos una herramienta clave para monitorizar el estado de las colecciones y actuar antes de que aparezcan problemas.