Científicos japoneses encuentran en el océano un minúsculo hongo que puede destruir una peligrosa alga tóxica
Un diminuto hongo marino descubierto por científicos japoneses podría convertirse en una pieza clave para combatir las algas tóxicas que afectan ecosistemas y ponen en riesgo la salud humana.
El hallazgo, publicado en la revista Mycologia y liderado por investigadores de la Universidad Nacional de Yokohama, revela que este organismo microscópico es capaz de infectar y matar en pocos días a un tipo de alga asociada a floraciones tóxicas cada vez más frecuentes en distintas zonas costeras.
Cuál es el hongo marino que puede eliminar algas tóxicas
El organismo fue bautizado como Algophthora mediterranea y pertenece al grupo de los quítridos, unos hongos acuáticos microscópicos que hasta ahora habían sido poco estudiados en ambientes marinos. Según los investigadores, este nuevo hallazgo demuestra que estos organismos podrían tener un papel mucho más importante en el equilibrio de los océanos de lo que se creía.
El hongo fue detectado por primera vez en aguas españolas en 2021 por científicos del Instituto de Ciencias del Mar (ICM). Más tarde, el equipo japonés encabezado por la profesora Maiko Kagami y la investigadora Núria Pou-Solà logró describir oficialmente la especie y confirmar, mediante análisis genéticos, que también se trataba de un género completamente nuevo.
El nombre Algophthora combina la palabra «alga» con el término griego «phthora», que significa «destrucción». Y no es casual: los investigadores comprobaron que este hongo invade las células de Ostreopsis cf. ovata, una alga tóxica que puede generar floraciones peligrosas y acabar destruyéndola en cuestión de días.
Esta especie de alga se ha vuelto cada vez más común en el Mediterráneo durante las últimas décadas. El problema es que produce una toxina llamada ovatoxina (OVTX), relacionada con síntomas como tos, dificultad para respirar, irritación ocular, secreción nasal, picazón y dermatitis en personas expuestas durante las floraciones.
Los científicos explican que las proliferaciones masivas de algas representan un problema creciente en mares, ríos y lagos. Estas explosiones suelen producirse cuando aumentan los nutrientes en el agua y suben las temperaturas, alterando los ecosistemas y deteriorando la calidad del agua.
Un parásito adaptable que sorprendió a los investigadores
Uno de los aspectos que más llamó la atención del estudio es la capacidad de adaptación del hongo. Los ensayos mostraron que no solo puede infectar distintas especies de algas, sino que incluso es capaz de alimentarse de granos de polen.
Para estudiar su comportamiento, los investigadores aislaron el hongo y registraron imágenes cada diez minutos durante cuatro días. Además, analizaron las muestras mediante microscopía electrónica de barrido, una técnica que permite observar estructuras microscópicas con gran detalle.
Según Núria Pou-Solà, este nuevo organismo destaca por tener un rango de huéspedes inusualmente amplio y una estrategia de alimentación muy diferente a la observada en otros hongos marinos conocidos.
Los investigadores consideran que este descubrimiento podría ayudar a entender mejor cómo funcionan las comunidades marinas y de qué manera ciertos parásitos naturales participan en el control de las floraciones tóxicas.
El próximo objetivo del equipo será investigar cómo estos hongos interactúan dentro de ecosistemas oceánicos más complejos y qué influencia tienen sobre los ciclos biogeoquímicos del océano, un aspecto que hasta ahora había recibido poca atención científica.
A largo plazo, los expertos esperan que este conocimiento también permita mejorar las herramientas de predicción y gestión de las proliferaciones de algas tóxicas que afectan a distintas regiones del mundo.