Jubilación

Ya es oficial: a partir de los 56 años los españoles podrán jubilarse al 100% si cumplen estos requisitos

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Blanca Espada

Durante años, cuando alguien hablaba de jubilarse en España, la conversación siempre acababa derivando hacia conceptos como tener que esperar, cotizar mucho y, con suerte, llegar a los 65 en condiciones o tener que retrasar la edad de jubilación hasta pasados los 66. Sin embargo, el  sistema no es tan rígido como parece a simple vista sino que hay excepciones y de hecho, hay personas que pueden jubilarse a los 56 años y además cobrando el 100% del sueldo.

Ahora bien, esta posibilidad de poder jubilarse a los 56 años no es algo general ni automático, ni mucho menos. De hecho, hay bastante letra pequeña detrás porque se tienen que cumplir una serie de requisitos entre los que están el tener acreditado un porcentaje de discapacidad, y otras que como cabría esperar tiene que ver con los años que se hayan cotizado.

A partir de los 56 años los españoles podrán jubilarse al 100% si cumplen estos requisitos

Lo primero que conviene entender es que esto no cambia la norma general. La mayoría de trabajadores sigue teniendo que cumplir con los requisitos habituales: una larga carrera de cotización y una edad que, en muchos casos, se acerca más a los 67 que a los 65. Lo de jubilarse a los 56 no es una alternativa abierta. Es más bien una vía concreta para determinados casos. Y aquí es donde entra el elemento clave de toda esta historia: la discapacidad.

De este modo, para poder acceder a esta jubilación anticipada sin recortes, hay que tener reconocida una discapacidad igual o superior al 45%. Pero no vale cualquier situación ya que dicha discapacidad tiene que estar vinculada a una serie de enfermedades muy concretas que aparecen en el listado oficial de la Seguridad Social. Es decir, no basta con el porcentaje, también importa el origen.

Además, no sirve con haberla obtenido recientemente. Hay que haber convivido con esa discapacidad durante al menos cinco años mientras se estaba trabajando y cotizando. Esto es algo que muchas veces se pasa por alto y que, en la práctica, deja fuera a bastante gente.

La importancia también de los años cotizados

Aquí no hay demasiadas diferencias con otras jubilaciones. Aunque se trate de un retiro anticipado, el sistema sigue pidiendo un mínimo. En concreto, hay que haber cotizado al menos 15 años. Y dentro de ese periodo, al menos cinco deben coincidir con el tiempo en el que la discapacidad ya estaba reconocida. No es un detalle menor sino que de hecho es uno de los puntos que más revisa la Seguridad Social cuando analiza la solicitud.

A eso se suma otro requisito bastante lógico y es estar en activo o en una situación similar en el momento de pedir la jubilación. Por ejemplo, una baja médica también serviría.

La lista de enfermedades se ha ampliado

Aquí es donde se ha producido uno de los cambios más recientes. El listado de patologías que permiten acceder a esta jubilación se ha ampliado con once nuevas enfermedades. Entre ellas aparecen algunas bastante conocidas, como el párkinson o la enfermedad de Huntington y también se han incluido otras como la espina bífida, la enfermedad renal crónica en fases avanzadas o la esclerosis sistémica.

Y luego hay nombres que son menos conocidos, pero igualmente relevantes, como la atrofia multisistémica o la parálisis supranuclear progresiva. Estas nuevas incorporaciones se suman a las que ya estaban recogidas desde hace años, como la parálisis cerebral, la discapacidad intelectual o enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple o la ELA.

La gran diferencia respecto a otras jubilaciones anticipadas

Aquí está uno de los puntos más importantes y el motivo por el que esta medida ha llamado tanto la atención y es que no hay hay recortes en la pensión, de modo que si se todos los requisitos, la persona puede jubilarse a los 56 años cobrando el 100% de lo que le corresponde. Sin penalizaciones por adelantar la edad. Y esto no es lo habitual si tenemos en cuenta que en la mayoría de jubilaciones anticipadas, cuanto antes te retiras, menos cobras debido a los porcentajes de reducción que se aplican y que se conocen como coeficientes reductores.

Cómo se pide esta jubilación

El proceso para pedir esta jubilación no es especialmente complicado, aunque sí requiere reunir bastante documentación. Hay que presentar la solicitud en el Instituto Nacional de la Seguridad Social, junto con la vida laboral, los certificados que acrediten la discapacidad y los informes médicos correspondientes.

A partir de ahí, la Seguridad Social revisa el caso y puede tardar varias semanas o incluso meses, dependiendo de la situación. Si la respuesta es negativa, existe la posibilidad de recurrir. Primero por vía administrativa y, si hace falta, en los tribunales.

Al final, esto no cambia el sistema para la mayoría de trabajadores. No es una puerta abierta a jubilarse antes sin más, pero sí supone un cambio relevante para quienes encajan en estos supuestos. Porque, en su caso, seguir trabajando hasta las edades habituales puede no ser una opción realista. Por eso este tipo de medidas buscan ajustar el sistema a situaciones concretas y aunque no son soluciones generales, sí son necesarias para determinados perfiles.

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