Un hongo pone en jaque a la NASA tras romper todas las reglas de protección y seguridad anticontaminación
Llegar a Marte y conquistarlo es uno de los grandes retos científicos del siglo XXI y, aunque cada vez estamos más cerca, todavía quedan muchos problemas por resolver. Por ejemplo, un hongo microscópico ha puesto en jaque a la NASA.
La NASA debe controlar que ningún microbio ni elemento externo se cuele en sus misiones espaciales, pero este hongo (Aspergillus calidoustus) ha abierto una grieta en sus protocolos de seguridad. Al parecer, sus esporas resistieron las pruebas que imitaban un viaje hasta el planeta rojo.
Esto es lo que recoge el estudio científico Survival of NASA-cleanroom microbial isolates under simulated space and Martian conditions, publicado en Applied and Environmental Microbiology y firmado por Atul M. Chander como primer autor.
Un hongo se salta la seguridad de la NASA al sobrevivir a las condiciones de Marte
El equipo científico de la NASA usó salas limpias vinculadas a la preparación de componentes para misiones espaciales. Allí analizaron diferentes microorganismos que aparecieron en lugares descontaminados.
Entre las cepas analizadas la más preocupante es la del hongo Aspergillus calidoustus que destacó por su resistencia. Y es que sus esporas reproductivas soportaron pruebas diseñadas para reproducir una misión espacial a Marte.
Por ejemplo, sometieron al hongo a radiación ultravioleta, radiación ionizante, baja presión, frío extremo y contacto con regolito marciano simulado.
El problema es que si consigue sobrevivir al proceso de limpieza, al trayecto y a parte del ambiente marciano, se convierte en un inconveniente real para la protección planetaria.
La idea no es que Marte vaya a quedar contaminado de forma inevitable. El propio Kasthuri Venkateswaran, miembro del estudio, subraya que el hallazgo ayuda a cuantificar mejor el riesgo de supervivencia microbiana, no a dar por hecha una contaminación.
Por qué este hongo complica los protocolos anticontaminación de la NASA
Los protocolos de descontaminación espacial siempre ponen el foco en las bacterias, ya que son microorganismos muy estudiados, aparecen con frecuencia en superficies asociadas a naves y pueden soportar condiciones muy duras.
El problema es que los hongos no siempre encajan en ese molde. Sus esporas pueden tener una resistencia enorme y algunos aislamientos procedentes de salas limpias merecen más atención.
De hecho, probaron también técnicas relacionadas con la reducción microbiana por calor seco, un método utilizado para esterilizar material espacial. Sin embargo, Aspergillus calidoustus resisitó
Sólo la combinación de frío extremo y radiación intensa logró eliminar por completo las esporas en las pruebas descritas. En el resto de escenarios, el hongo se mantuvo en pie.
Los nuevos riesgos microbianos que debe evaluar la NASA en sus misiones a Marte
El cambio de este estudio es que demuestra que la limpieza de una nave no puede evaluarse sólo pensando en un tipo de microbio. Si una misión a Marte o a la Luna quiere evitar la contaminación terrestre, también hay que tener en cuenta a los hongos.
Hay que tener en cuenta que la protección planetaria tiene una razón de ser. Si una nave transporta microorganismos terrestres a otro mundo, puede alterar el entorno que se quiere estudiar.
También puede complicar la búsqueda de vida, porque sería mucho más difícil distinguir entre una señal propia de Marte y una contaminación llegada desde la Tierra.
Por ello el hallazgo debe cambiar el nivel de vigilancia de la NASA. Si una espora puede aguantar más de lo esperado, los protocolos deben incorporar métodos específicos para detectar y reducir a los hongos.