Conservación animal

Investigadores españoles equipan a 10 buitres con GPS y descubren que muchos dependen de la ganadería extensiva

Buitres
Buitres leonados comiéndose una res. Foto: Josefito123 en Wikimedia Commons.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Los buitres forman parte esencial de los ecosistemas mediterráneos y desempeñan una función sanitaria que rara vez es visible. Su presencia está ligada históricamente a un modelo de territorio en el que la actividad humana y la fauna silvestre han convivido durante siglos. Sin embargo, las transformaciones del medio rural han alterado este equilibrio.

En este contexto, un estudio de buitres mediante tecnología GPS se ha convertido en una herramienta clave para comprender hasta qué punto dependen de determinadas prácticas agrarias. Analizar sus desplazamientos y pautas de alimentación permite evaluar el papel actual de la ganadería extensiva y su influencia en la conservación de estas especies en España.

¿Qué fue lo que descubrieron investigadores españoles tras equipar a buitres con GPS?

El estudio fue realizado por el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) y publicado en la revista Conservation. Lo que hallaron fue revelador: la ganadería extensiva no solo produce alimentos, sino que también alimenta a los grandes aliados invisibles de nuestros ecosistemas, los buitres.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores equiparon a diez buitres leonados adultos del norte peninsular con dispositivos GPS y acelerómetros. El seguimiento se prolongó durante tres años completos, lo que permitió registrar con precisión los lugares de alimentación y los patrones de movimiento de cada individuo.

Recordemos que el buitre leonado (Gyps fulvus) es el carroñero más abundante de Europa y España concentra cerca del 90% de su población reproductora, lo que convierte al país en un enclave clave para su conservación.

El análisis de los datos permitió diferenciar distintos tipos de recursos alimentarios: pastos de montaña asociados a ganadería extensiva, explotaciones semi-extensivas, granjas intensivas, muladares autorizados y vertederos urbanos.

Además, se tuvieron en cuenta las distintas fases del ciclo anual de los buitres, especialmente la época de cría y los periodos sin reproducción.

¿Qué parte de la ganadería extensiva es la base alimentaria de los buitres?

Los resultados muestran que los buitres obtienen la mayor parte de su alimento en entornos ligados a la ganadería tradicional. Cerca del 64% de los eventos de alimentación registrados se produjeron en sistemas extensivos o semi-extensivos, con un peso destacado de los pastos de montaña.

En estos espacios, los restos de ovejas y caballos constituyen una fuente habitual de alimento para los buitres.

Frente a ello, solo un 36% de los recursos procedían de fuentes más artificiales y predecibles, como vertederos, comederos suplementarios o explotaciones intensivas. Estas últimas tuvieron una presencia marginal y se asociaron casi exclusivamente a restos de ganado porcino.

Los datos reflejan que, pese a los cambios normativos y al abandono del campo, la ganadería extensiva sigue siendo un pilar en la ecología trófica de estas aves.

Durante la época de incubación, esta dependencia se acentúa. Al necesitar permanecer cerca de las colonias para atender los nidos, los buitres reducen los desplazamientos largos y recurren de forma casi exclusiva a recursos próximos, generalmente vinculados al manejo tradicional del ganado.

Diferencias individuales y estrategias de alimentación de estas aves

El estudio también pone de relieve que no todos los buitres se comportan de la misma manera. Incluso dentro de una misma colonia existen diferencias individuales en el uso de los recursos. Algunos ejemplares muestran una mayor tendencia a utilizar vertederos o comederos artificiales, mientras que otros dependen casi por completo de la ganadería extensiva.

Estas estrategias están relacionadas con la distancia de los desplazamientos. Los buitres que recorren áreas más amplias visitan con mayor frecuencia zonas de ganadería intensiva, mientras que los individuos más sedentarios se alimentan principalmente en pastos y explotaciones tradicionales.

Esta diversidad de comportamientos evidencia una notable flexibilidad ecológica, pero también expone a ciertos buitres a mayores riesgos.

El consumo de residuos en vertederos o restos procedentes de granjas intensivas implica peligros asociados a la ingestión de sustancias tóxicas, fármacos veterinarios o materiales no orgánicos, además de una mayor exposición a infraestructuras humanas.

¿Por qué el modelo agrario de España es clave para la conservación de los buitres?

Los datos obtenidos refuerzan la idea de que el declive de la ganadería extensiva tiene consecuencias directas sobre la biodiversidad. Estudios previos ya habían advertido del impacto de la despoblación rural y del abandono del campo en las comunidades de aves carroñeras, especialmente en zonas de montaña.

Este trabajo confirma así que la ganadería extensiva y semi-extensiva sigue siendo la principal fuente de alimento para los buitres leonados en el norte de España. Mantener estos sistemas no solo preserva paisajes culturales, sino que garantiza la continuidad de servicios ecológicos esenciales.

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