Las buganvillas están muy bien, pero esta planta es mejor para crear en tu terraza una barrera vegetal contra el calor en verano
El verano en España pone a prueba cualquier terraza, y las buganvillas suelen ser la primera opción para quien busca color y algo de sombra sin renunciar a las flores. Crecen rápido, apenas dan trabajo y llenan de tonos rosas y morados cualquier fachada o pérgola, algo que justifica su éxito en balcones y jardines de todo el país.
Pero cuando el objetivo es frenar de verdad el calor de julio y agosto, su follaje no siempre es lo bastante denso ni está lo bastante alto como para crear una corriente de aire fresco bajo la sombra. Frente a esa limitación, cada vez más jardineros recomiendan volver a una planta trepadora clásica de los patios mediterráneos, capaz de generar una sombra mucho más fresca.
La parra, la trepadora que deja atrás a las buganvillas en sombra
La respuesta está en la parra, la vid que durante generaciones ha dado sombra a los patios y corrales del sur de España.
Sergio Rodríguez, del estudio Normad Garden, ha analizado su efecto real sobre la temperatura dentro del proyecto Palimpsest, centrado en un emparrado de la calle Circo, en Jerez de la Frontera, junto a las bodegas González-Byass.
¿El resultado que obtuvo? Pues deja poco lugar a dudas: durante el día más caluroso del verano pasado, la temperatura bajo la parra llegó a descender hasta doce grados respecto al entorno sin sombra.
Desde luego, es una diferencia muy superior a la que suele lograr una buganvilla en las mismas condiciones.
Según explica Rodríguez, la clave está en la estructura de la planta: «Las vides están a gran altura y dejan huecos libres por los que pasa el aire», lo que mantiene una ventilación constante bajo el emparrado.
Los toldos y las velas textiles, en cambio, bloquean esa circulación y acaban atrapando el calor acumulado durante el día.
Además del efecto de sombra, las hojas de la parra liberan humedad de forma constante, lo que refresca todavía más el ambiente cercano.
Esa combinación de sombra, ventilación y humedad es la que marca la diferencia frente a las buganvillas, cuyo follaje es más compacto, pero no logra el mismo efecto refrigerante.
Cómo cuidar una parra para convertirla en emparrado
A diferencia de las buganvillas, que toleran bien el tiesto, la parra necesita plantarse directamente en tierra y en un lugar soleado, con espacio suficiente para que sus raíces no dañen pavimentos ni muros cercanos. Tolera suelos pobres e incluso calcáreos, aunque agradece un buen drenaje.
El riego debe limitarse a la época de más calor y siempre con moderación, ya que un exceso de agua o de abono provoca mucho follaje y racimos de peor calidad.
Con los años, la planta gana bastante peso, así que conviene levantar desde el principio una estructura resistente, ya sea una pérgola metálica o de madera.
La poda se realiza tras la caída de la hoja, respetando varias yemas según la variedad, porque la parra fructifica sobre la madera del año anterior. Para proteger los racimos de pájaros y avispas suele bastar con cubrirlos con una malla fina o con bolsas de papel.
Variedades de uva que mejor funcionan como planta de sombra
No todas las variedades de uva se comportan igual como planta trepadora de sombra. Entre las más recomendadas para un emparrado de terraza destacan:
- Moscatel de Málaga: se cosecha desde mediados de agosto, aunque es sensible a los hongos
- Cardinal: madura entre julio y agosto, con alta producción y buena resistencia al oídio y al mildiu
- Rosetti o Regina: da frutos grandes y aromáticos, con brotación temprana
- Red Globe: produce uvas grandes y rojas, resistentes a hongos, que maduran a finales de agosto
Elegir una u otra depende del clima de cada zona y del tiempo que se quiera esperar hasta la primera cosecha, pero todas comparten la ventaja de convertir la terraza en una zona de sombra mucho más fresca que la que ofrecen las buganvillas.
Eso sí, la parra pide paciencia: tarda varios años en cubrir por completo un emparrado, mientras que una buganvilla en tiesto da resultado casi de inmediato. Para quien pueda esperar sabiamente, el cambio de temperatura en pleno agosto compensa de sobra la espera.
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