La mejor planta trepadora y llena de flores de colores para plantar en verano en la terraza en Navarra
En verano, la buganvilla se convierte en una de las plantas más llamativas para terrazas y jardines de Navarra gracias a su resistencia al sol y su espectacular floración.
Sus intensos tonos rosas, fucsias, morados, rojos o blancos la convierten en una de las opciones favoritas para quienes buscan transformar un espacio exterior con poco esfuerzo.
Eso sí, aunque se adapta muy bien al calor estival, no ocurre lo mismo durante el invierno. Las heladas habituales en buena parte de esta comunidad autónoma pueden dañarla gravemente, por lo que conviene tenerlo en cuenta antes de incorporarla al jardín o a la terraza.
La buganvilla, la mejor planta para terrazas soleadas en verano en Navarra
La buganvilla, originaria de América del Sur, es una trepadora que destaca por su resistencia al calor y por su espectacular floración durante los meses más cálidos del año. De hecho, es una de las plantas que mejor soportan el sol directo, siempre que reciba los cuidados adecuados.
Aunque muchas personas creen que sus llamativos colores corresponden a los pétalos, en realidad se trata de las brácteas, unas hojas modificadas que rodean y protegen a la verdadera flor.
Precisamente esa capacidad para florecer de forma abundante hace que sea una elección ideal para el verano navarro. Para desarrollar toda su floración necesita recibir entre cinco y seis horas de sol directo al día. Si permanece en zonas de sombra, crecerá, pero apenas producirá las características brácteas que la han convertido en una de las plantas ornamentales más populares.
Cómo cuidar una buganvilla en maceta para que florezca todo el verano
Uno de los grandes atractivos de esta especie es que puede cultivarse perfectamente en macetas, algo especialmente útil en terrazas y balcones urbanos.
Para que crezca con fuerza, conviene utilizar un sustrato con una mezcla de arena y compost que evite la acumulación de agua. El riego debe ser moderado: el sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo, pero nunca encharcado, ya que el exceso de agua favorece la pudrición de las raíces.
Durante la época de crecimiento, los especialistas de Zinnia recomiendan aplicar un fertilizante equilibrado cada cuatro o seis semanas para estimular una floración más abundante y prolongada.
Otro aspecto importante es evitar los trasplantes innecesarios. La buganvilla posee un sistema radicular muy delicado y no tolera bien los cambios de maceta. Por eso, lo más recomendable es escoger desde el principio un recipiente amplio que le permita desarrollarse durante varios años.
Cuándo podar la buganvilla y cómo mantenerla sana
La poda también desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de esta trepadora. Después de cada floración es aconsejable retirar las ramas secas, débiles o dañadas para favorecer la aparición de nuevos brotes y conservar una forma equilibrada.
La poda más intensa debe reservarse para finales del invierno o comienzos de la primavera, justo antes del nuevo periodo de crecimiento.
Además, durante el verano conviene revisar periódicamente la planta para detectar la presencia de pulgones, ácaros u orugas, algunas de las plagas más habituales. Mantener una buena ventilación y evitar mojar las hojas al regar ayuda también a prevenir la aparición de hongos.
Qué hacer con la buganvilla en invierno para protegerla de las heladas
Aunque durante el verano la buganvilla se adapta muy bien al clima cálido y soleado de Navarra, el invierno supone su mayor desafío. Las heladas frecuentes en muchas zonas de la comunidad pueden provocar daños importantes e incluso acabar con la planta si permanece desprotegida.
Por ese motivo, no se considera una especie ideal para disfrutar del exterior durante los meses más fríos. Si está cultivada en maceta, lo más recomendable es trasladarla a un lugar protegido cuando bajen las temperaturas, como una galería cerrada o un porche resguardado.